Una fábula ornitológica con ecos amorosos
Tan cerca del aire
Gustavo Martín Garzo. IX Premio de Novela Ciudad de Torrevieja 2010. Ed. Plaza y Janés, Barcelona, 2010. 304 pp.
Es conocida la facilidad de Gustavo Martín Garzo para recrear mundos irreales, fantásticos, vinculados a los planteamientos de la narración oral. Tan cerca del aire es una de sus aportaciones más llamativas, sobre todo por la superposición de planos. Tanto el real como el fantástico son caras de este recurso literario, que tiene como objetivo esencial exaltar el amor, sin olvidar la presencia de la muerte. Este trasfondo irreal explica las dificultades que supone una síntesis convencional del argumento, objetivo por otra parte innecesario.
Jonás (un niño de quince años que sustituye en su oficio a su padre, cartero del pueblo) es un adolescente de extraña condición: la afición que siente por los pájaros se transforma en obsesión con las garzas, habituadas a su presencia y con las que mantiene contactos inexplicables. En uno de sus encuentros con doña Paula (una extraña anciana que recibe con gran ilusión una carta mensual) le contará a Jonás una larga historia. Se trata de una doble historia de amor, personal en primer lugar por cuanto doña Paula sigue enamorada del padre de Jonás desde la infancia. En segundo porque se trata de una historia recreada, desde el momento en que doña Paula narra a Jonás el amor de su padre por Gabriela, una misteriosa mujer, madre de Jonás.
Progresivamente, doña Paula va desvelando ante los ojos de Jonás la extraña condición de su madre, a quien su padre conoció en contacto con la naturaleza, un mundo donde es posible la felicidad entendida como armonía de un conjunto universal formado por lo humano, lo animal, lo vegetal... elementos unidos en muchos momentos de la novela por un extraño panteísmo. A medida que avanza la narración de doña Paula, el lector entiende por qué las garzas no sienten extrañeza ante la presencia de Jonás. Pero, junto al amor, surge la muerte, que se lleva a los seres queridos. Por ello, pasado el tiempo, cuando Jonás retorna al pueblo iniciará una relación sentimental con Sara. Lo que debería haber sido una relación normal se transforma de forma absoluta: Jonás ha heredado la extraña personalidad de su madre y los sucesos misteriosos resurgirán con la misma intensidad. Se cierra así el ciclo vital, pero sobre todo el ciclo del amor y de la muerte, esa realidad trascendente que a Gustavo Martín Garzo le ha servido para crear un mundo habitado por personajes sorprendentes. El mejor símbolo de la comunión existente entre estratos diferentes del mundo.