Diario de León

ERNESTO ESCAPA. ESCRITOR Y ENSAYISTA

«Una de las virtudes más llamativas de nuestras letrases precisamente su pluralidad»

«No debemos asistir con resignación al ocaso de este momento de esplendor, que queramos o no va a ir menguando», dice, entre tantas otras afirmaciones, sugerencias, datos y enfoques, Ernesto Esca

Publicado por
ALFONSO GARCÍA
León

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-”¿Qué opina del hecho literario leonés?

-”Es evidente que se trata de un fenómeno singular, contemporáneo, incluso reciente, y no sé si también ya un poco declinante. Me refiero a que han ido desapareciendo los decanos y no se producen los relevos con la vitalidad y empuje de hace un par de décadas. Aunque aprovecho la ocasión de este recordatorio para ir un poco más allá y recomendar un clásico renacentista tan fascinante como poco conocido: Jardín de flores curiosas , del astorgano Antonio de Torquemada. Retomo el hilo. Desde luego, la calidad y número de escritores leoneses que coinciden en el reciente cambio de siglo no tiene parangón en otras circunscripciones. Y el repertorio de nombres abarca todos los géneros, incluido el teatro, que suele pasar más inadvertido. Armando Llamas, Fermín Cabal, Fernando Urdiales y Paloma Pedrero, con su obra en marcha o truncada por la muerte, son figuras de primera magnitud. También resulta llamativa la fecundidad de León como escenario literario y no sólo de autores leoneses. Ahí aparecen los nombres de Concha Espina, Yourcenar, Tomás Salvador, Cela, Graham Greene, Laforet, Fernández Santos, Benet, Umbral, Pinilla, Leante-¦

-”Esta circunstancia, de más que notable repercusión, ha de tener alguna explicación. De hecho, se han dado múltiples y variadas. ¿Cuáles son, a su juicio?

-”Ahí es nada la cuestión. Trataré de abordar el asunto por donde más quema. Desde luego, me repugnan las explicaciones frívolas, del estilo de atribuir el éxito a maniobras de mafia y parecidos contubernios. Al contrario, entiendo que es fruto de una sociedad que hace más de un siglo, con evidente lucidez, desterró la lacra del analfabetismo y situó al frente de sus valores el aprecio por el saber como palanca para salvar obstáculos y superar la postración. El proceso es complejo y resulta arriesgado resumir en exceso. Pero juega un papel decisivo, en primer término, la figura de González de Lama, que a través del catedrático más tarde depurado Hipólito Romero Flores tiene acceso al pensamiento europeo y a las corrientes literarias del momento, y luego, sin duda, Antonio Gamoneda. Ambos ejercen un papel impagable de guía y orientación, y de su entorno brotan los escritores troncales de la literatura leonesa contemporánea: Crémer, Nora, Josefina Aldecoa, Pereira, Luis Mateo Díez, Colinas, Delgado, Merino, Aparicio, Mestre, Llamazares-¦ El panorama se enriquece con la suma de quienes surgen de forma independiente: Carnicer, Guerra Garrido, Gaspar Moisés Gómez, Torbado, Elena Santiago, Trapiello.

-”Está escribiendo un libro sobre el tema, necesario sin duda. ¿Cuándo estará en librerías?

-”Mi trabajo empezó con un encargo concreto de Óscar Campillo para celebrar el centenario de Crémer, pero aquel motivo inicial se malogró por razones que no vienen al caso. Entonces se titulaba El siglo de Crémer . Utilizaba su trayectoria como hilo conductor de una crónica cultural del siglo en León, que a veces recluía sus argumentos en la provincia aunque a menudo saltaba ese límite y se proyectaba al exterior. La presencia relevante de Crémer en la poesía de posguerra, sus conexiones con el exilio republicano, daban pie para establecer un relato diferente de la cultura de posguerra, mucho más matizado y preciso que los panoramas trazados desde la lontananza de los puentes de mando. Así que lo que empezó siendo una biografía cultural se convirtió en crónica de un tiempo complejo y mal conocido, pero muy rico en su cosecha literaria. En la actualidad, abarca desde comienzos del veinte hasta ahora mismo y combina la confidencia con la reflexión, la decantación de lecturas muy diversas con el testimonio de la memoria. Está resultando un mosaico donde encajan muchas teselas de variado cariz.

-”¿Hay algún eje que vertebre esta presencia de la por no pocos llamada -˜Escuela literaria leonesa-™?

-”En mi caso, el pie forzado del encargo me llevó a optar por el hilo conductor de Crémer, pero esa elección no ha supuesto ninguna servidumbre posterior. Simplemente, establece un marco temporal en el que van surgiendo los autores y sus obras. A partir de un cierto momento, que coincide con la segunda mitad de los sesenta, son otros escritores los que ocupan el primer plano, mientras Victoriano, que sigue en la pelea, se convierte en referencia de los libros de texto, a los que irán llegando, incluso con más relevancia, los nuevos autores, aquellos a los que él alentó en sus inicios, simplemente ignoró o dio cera de lo lindo. Que de todo hubo.

-”¿Hay hechos, personas, circunstancias-¦ que la alienten, que la fortalezcan?

-”El autarquismo de la inmediata posguerra propició también un mapa cultural muy parcelado, en el que no era infrecuente la coincidencia en la misma aventura de entorchados y gente que venía de la derrota. En ese escenario, León vive una experiencia singular. El cobijo de un clérigo del sistema, como González de Lama, da aliento primero a una tertulia y después a una revista, como Espadaña , en la que confluyen jóvenes en formación (Nora, Josefina Rodríguez, Gamoneda) convencidos (Crémer, Eloy Terrón) y gente de la situación (López Santos, Manocho Rabanal, Anglada). Es quizá la única revista de su época que no cuenta con apoyo oficial y se convierte en portavoz de un cierto malestar, frente al sonetismo imperante. El papel de Lama fue esencial. Primero como alentador y luego sabiendo mirar para otro lado cuando lo que intuía empezaba a incomodarle. Aquella aventura fundacional fue también posible por el oficio de tipógrafo de Crémer, que permitió sacar la revista adelante en época de penurias y le dio la oportunidad de mandar a paseo a los falangistas de Madrid (Rosales, Aranguren, Panero, Valverde y Vivanco) cuando trataban de relegarlo para ponerse ellos a pilotar la nave. La figura de Lama está presente también en los inicios de Claraboya , donde se incorporan autores precedentes, como Pereira y sobre todo Gamoneda. El papel de Gamoneda como guía cultural en los años sesenta y setenta resulta fundamental para entender la generación de escritores leoneses que madura en los ochenta y protagoniza un fenómeno tan llamativo.

-”¿Cree que hay algunas características comunes a todos o la mayoría de sus componentes?

-”No es fácil calibrar el alcance de esas similitudes de profundidad en autores que tienen la virtud de ofrecer una obra original y nada gregaria. Si acaso, la relevancia de nuestra tierra como escenario literario manifiesto o simbólico, el cuidado de la expresión que al parecer es propio de los espacios de transición, el legado nutriente de la memoria, una cierta propensión a la ironía de estirpe cazurra-¦ Pero, si somos rigurosos, de cada enunciado brotan simultáneamente los ejemplos y las excepciones, así que mejor no insistir. Una de las virtudes más llamativas de nuestras letras es precisamente su pluralidad.

-”Los nombres -˜mayores-™ son conocidos. ¿Advierte la presencia joven que dé continuidad al hecho?

-”La pereza tiende a que conformemos una imagen de nuestro entorno resignada a lo conocido. Y eso ocurre también con la literatura. Sin embargo, quienes por oficio seguimos la actualidad literaria, y El Filandón es nuestro faro más atento, sabemos bien que la fuente no se ha secado. Luego dependerá de muchas circunstancias si en todos los casos los brotes acaban cuajando en fruto. Pero no puede decirse que el horizonte esté despoblado.

-”¿Podría citar algunos nombres imprescindibles en este panorama?

-”Con todas las cautelas de provisionalidad que implica una selección así, me atrevo con el reto. Pero antes quiero poner de relieve un nombre «inactual», que no puede pasar inadvertido cuando hablamos de creación literaria. No es joven, pero sí nuevo: Gaspar Moisés Gómez. En poesía, después de Mestre, por establecer el hito del más joven de nuestros consagrados, me interesan especialmente Víctor Díez, Miguel Suárez, Luis Miguel Rabanal, Ana Conejo, Rafael Saravia, Raquel Lanseros, Artigue. En narrativa, el relevo es más lento. Después de Trapiello, Marcos Ordóñez (que es sobrino de Tomás Salvador) y Llamazares, Rubén Abella, Marifé Santiago Bolaños, Pablo Andrés Escapa, José Manuel de la Huerga, Javier Menéndez.

-”¿Hay factores externos que hayan favorecido o mimado este hecho, esta circunstancia histórica?

-”Sin duda, la solidaridad del paisanaje alivia algunos trámites, como la facilidad para publicar. En cuanto a la proyección inicial de la literatura leonesa, mediados los ochenta, algo tuvo que ver la presencia de Merino al frente del Centro de las Letras o en los últimos tiempos de Rogelio Blanco como director general del Ministerio de Cultura. Son factores que favorecen y ayudan, pero que no conceden ninguna garantía de permanencia. Por eso, después del empujón inicial, van quedando aquellos autores que ofrecen una obra sólida mientras se esfuman las modas de temporada.

-”¿Y no cree que los amparos colectivos tienen limitaciones y son necesarias, por tanto, valoraciones más rigurosas?

-”Es verdad que las visiones grupales favorecen el trazo grueso y suponen una ventaja para los adheridos. A la sombra de un autor importante prosperan a menudo allegados que no lo son tanto. Pero, como decía antes, creo que ese espejismo resulta siempre coyuntural y más bien efímero. Cuando la obra tiene que defenderse por sí sola, en el diálogo de la verdad con el lector, no valen camarillas ni listos de esos que aprovechan la confusión para colocarse en la foto. El viajero y ensayista Carnicer, el novelista Luis Mateo Díez o los poetas Gamoneda, Colinas y Mestre no necesitan acompañamiento para que destaque su voz literaria.

-”¿Se pueden aprovechar, como proyección desde el punto de vista del turismo cultural, estas circunstancias desde las instituciones? ¿Cómo?

-”En este terreno de aprovechar el tirón de la literatura como recurso turístico, la verdad es que nos sacan ventaja en todos los sitios. Desde la fórmula gijonesa de la Semana Negra, a las rutas literarias, de las que existen ejemplos admirables en Soria, Zamora o Valladolid. En el caso de León, la ignorancia de este recurso resulta aún más grave porque nuestros escritores se han preocupado de localizar buena parte de sus historias o poemas en territorio leonés y no existe comarca provincial que no disponga de este recurso literario para cambiar los tópicos de costumbre por reclamos más homologables y de más alcance. Tampoco la capital se distingue del atolondramiento general en este campo. Sería tan fácil y tendría tanto atractivo un Paseo de las Letras en la ciudad, con textos, árboles y otras referencias de cada una de las zonas de la provincia-¦

-”La riqueza literaria es innegable. ¿Qué falta, a su juicio, para reforzar externamente esta realidad, darla mejor a conocer y, como consecuencia esencial, promocionar la/su lectura?

-”Yo creo que en el plano de la promoción, la labor de los medios de comunicación leoneses, y muy especialmente Diario de León, ha sido sumamente generosa. Quizá es el momento de abordar otras iniciativas más institucionales, como el establecimiento del Día de las Letras Leonesas, que sirva para poner en valor cada año un autor clásico o actual, y sobre todo, de acercar su obra a los más jóvenes, vinculando autores y obras a su entorno natural, a través de rutas senderistas con ingredientes literarios. No debemos asistir con resignación al ocaso de este momento de esplendor, que queramos o no va a ir menguando.

-”¿No le parece curiosa la presencia de las revistas y su empuje, presencia tan reducida ahora? ¿En qué medida las revistas fueron vehículos de ese hecho literario?

-”Las revistas han sido tradicionalmente el territorio de fogueo de las vocaciones literarias. Y en esa vertiente, León cuenta con una de las ejecutorias más notables. No sólo por los casos emblemáticos de Espadaña y Claraboya , que cuentan en la historia de la literatura española, sino por ejemplos más efímeros, como Cuadernos leoneses de poesía o Alcance , por no extenderme más en la enumeración. Una variante actual de ese aprendizaje en equipo es el grupo Leteo, que también tiene su revista, por cierto. Y de ahí, de esa cantera, están saliendo los nombres más interesantes de la literatura leonesa más reciente. Así que la importancia de estos espacios de experimentación y contraste es obvia. Con la salvedad de que seguramente en este momento su formato no es la revista impresa, sino talleres de creación vinculados a la red.

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