Dios
Desde hace años, va de taberna en taberna contando a quienes quieren oírle cómo creó el mundo en seis días y al séptimo descansó. A pesar de esto y de su porte estrafalario, resulta inofensivo, y jamás se mete con nadie.
Lástima que hoy la gente sea tan incrédula. Sólo los más jóvenes, cuando están aburridos, le invitan a alguna ronda y le piden que cuente cómo originó las tierras y los mares, o de qué manera hizo surgir el firmamento y separó las aguas que están debajo del firmamento de las que se condensan sobre él; aunque el episodio más solicitado es el de la creación de la primera mujer a partir de una costilla del primer hombre.
Luego, cuando el último garito ya está a punto de cerrar, de manera sigilosa se mezcla entre las sombras y desaparece. Nadie sabe dónde vive. Pero, al día siguiente, sin falta, vuelve a aparecerse a los que creen en él.