Diario de León

Publicado por
NICOLÁS MIÑAMBRES
León

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Turismo interior

Marcos Ordóñez. Ed. Lumen, Barcelona, 2010. 302 pp.

Terminada la lectura de estas tres «narraciones», con extensión de novela breve, se tiene la sensación de que la primera de ellas, «Esto no está pasando», no encaja temáticamente con las otras dos, centradas en el mundo de la creación literaria. Sin embargo, de alguna manera, las andanzas nocturnas de Bruno, Bet y Balú en «Esto no está pasando» (viajeros en la noche barcelonesa, bajo los efectos de las drogas y el alcohol) son, aunque sin ecos literarios, un nuevo Luces de bohemia , un esperpento aún más crudo que el de Valle Inclán. Es curioso comprobar cómo carcundo , uno de los términos más peculiares de la obra valleinclanesca aparece, en su forma femenina, en «Gaseosa en la cabeza».

Las dos narraciones siguientes están empapadas de literatura, si bien planteadas desde distinta perspectiva. En «Como un policía en un país extranjero», Marcos Ordóñez consigue altas cotas estéticas, especialmente por el hábil y variado manejo de recursos narrativos. No hay que olvidar que el pretexto temático es baladí en principio: la hermana de Daniel Fuentes (una chica rebelde en su juventud, casada en Estados Unidos) descubre que Dan, su hermano pequeño, a quien casi no recuerda, es un buen escritor de relatos. Los recuerdos de la hermana, los relatos de Dan y el testimonio de Willy Orsinos, su amigo, le sirven a Marcos Ordóñez para tejer un admirable panorama de la juventud de los personajes en la Barcelona de los años 60-80. El alcohol, las drogas, la pasión por el periodismo y la literatura, el cine, la música-¦ sirven de marco a sus actividad y a sus pasiones.

Este clima de bohemia creativa da un paso más en «Gaseosa en la cabeza», elaborada con recursos autobiográficos. En algunos casos los guiños literarios son alusiones a sucesos reales, como la referencia a obras suyas, Una vuelta por el Rialto o Comedia con fantasmas , y a su actividad de crítico de teatro. El narrador confiesa su trayectoria vital y, sobre todo, «sus pánicos», que se condensan en dos: «miedo a perder y miedo a perderme». Desde esta óptica su confesión, llena de extremismos y desmesuras hasta cierta edad, es una confesión plena de excesos relacionados con la creación. Pero lo importante es comprobar que Marcos Ordóñez convierte en magnífica literatura cualquier personaje, motivo o situación que se cruce en su camino.

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