Diario de León
Teresa de Ávila y César Vallejo, algunas de cuyas obras están entre las predilecciones del autor de este trabajo.

Teresa de Ávila y César Vallejo, algunas de cuyas obras están entre las predilecciones del autor de este trabajo.

Publicado por
JOSÉ LUIS PUERTO
León

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Soy enemigo de las listas, porque, en toda lista, aparece el endiablado mecanismo humano de las exclusiones. Estoy también contra las exclusiones. A la postre, hemos terminado por saber que —de cualquier lista y en no pocas ocasiones— tenía mucha mayor relevancia lo excluido que lo incluido.

Además, siempre me ha fascinado, desde niño, el mundo de los excluidos de cualquier poder, de cualquier celebración, de cualquier banquete, de cualquier nómina. Me interesan más los in-nombrados, que los nominados.

Y estos, todos, los excluidos aparecen nada menos que en Las bienaventuranzas evangélicas. ¿Serán, entonces, los bienaventurados los excluidos? En todo caso, las bienaventuranzas inauguran en nuestra cultura el territorio de la fraternidad. La Biblia sería uno de los libros que prefiero. En ella, se encuentra expresado de un modo muy hermoso —mejor que en ninguna otra obra— todo el imaginario semítico, del que participa nuestra cultura y nosotros mismos.

Las Odas , de Fray Luis de León, al igual que toda su escritura, sintetizan y expresan con un vigor emotivo y casi místico tanto el canon clásico como el canon cristiano, al tiempo que percibimos a través de sus versos esa lucha personal por existir desde el principio humanista de dignidad, frente a los caos y batallas del mundo de los que fuera también no sólo testigo sino también, en el fondo, víctima. Ese ideal de retiro, de sobriedad, de entrega a los estudios nobles y a una vida equilibrada y sencilla... siguen siendo parámetros plenamente vigentes en nuestra contemporaneidad, frente a tantos ruidos, frente a tantos vértigos, frente a tanta ansiedad por poseer, dominar y parecer..., en lugar de elegir el camino de ser y de estar en el mundo dentro de esa aurea mediocritas que el maestro agustino planteara.

Castillo interior o Las moradas , de Teresa de Ávila, expresa, de una manera conseguida, el itinerario que, en la modernidad, requiere la iniciación en la vida del espíritu; un itinerario hacia el centro, hacia ese ámbito de misterio que a todos pertenece, aunque no todos persigan. En Las moradas , hay una delicadeza de lenguaje, una elaboración moderna de sintagmas y de conceptos, que podemos rastrear después, por ejemplo, en Juan Ramón Jiménez y que llega hasta José Ángel Valente y toda la llamada poesía del silencio.

Poemas humanos. España, aparta de mí este cáliz , estos dos títulos que, de César Vallejo, suelen editarse juntos, constituyen una de las cimas de la mejor poesía escrita en castellano en el siglo XX. El tuétano de lo emotivo, de una afectividad desprotegida, de una hondura de lo humano muy pocas veces expresada con tal belleza, atraviesa toda la poesía de César Vallejo. Nos conmueve lo mismo cuando enumera la nómina de huesos, cuando habla de la fragilidad de ser hombre, cuando anuncia su muerte en París en un día de lluvia, que cuando —con motivo de la guerra (in)civil española— exalta la dignidad de los derrotados, o cuando —como hace en «Masa»— exalta la comunión universal como el sentido más alto de la existencia.

Narradores y poetas

Para celebrar una infancia , de Saint-John Perse. En realidad, toda la poesía de Perse es un solo libro. Elijo esta serie de poemas (o este poema en seis partes, más un breve cierre), perteneciente a Elogios , porque puede representar muy bien la poesía de este autor francés. Canto, celebración, visión jubilosa del cosmos, de la creación y de las criaturas, del ser humano y de sus edades (aquí, la infancia, como mito y plenitud), del espacio y del tiempo, de la historia y de las civilizaciones..., configuran un texto poético que es el himno contemporáneo y lírico más hermoso que conozco; un himno de vibración solar, con un lenguaje imantado por una dicción sabia y luminosa, que siempre, cuando entramos en contacto con él, nos eleva y nos dignifica.

En Industrias y andanzas de Alfanhuí , de Rafael Sánchez Ferlosio, hay una melodía de la prosa y de la imaginación que se ilumina de claridad y de alegría. Realismo mágico antes del realismo mágico. Un niño prodigioso, con ojos amarillos, del color de los alcaravanes, que vive y realiza unas memorables andanzas, que impregnan el hemisferio mejor de nuestro espíritu. De la lectura de Alfanhuí , salimos purificados e iluminados.

En este libro, se encuentra la escena más conseguida sobre la muerte, que jamás hemos leído. «—Alfanhuí —dice el maestro taxidermista moribundo, echado en la cuneta—, me voy al reino de lo blanco, donde se juntan los colores de todas las cosas». «—No te mueras, maestro mío —le contesta el muchacho—, nunca he visto morir.»

Réquiem por un campesino español , publicado inicialmente en 1953 con el título de Mosén Millán , da la voz, de un modo indirecto, a través de la rememoración del clérigo, al existir de ese mozo, Paco el del Molino, telúrico, rebelde y fatalista. Un relato memorable, sobre el mundo campesino, sobre ese pueblo soberano, tantas veces sometido, ultrajado y olvidado en España, por todo tipo de poderes a lo largo de nuestra historia. Un relato sobrio y eficaz, al tiempo que trágico y bellísimo.

Punto cero , de José Ángel Valente, expresa, a lo largo de todas sus entregas, de todos sus libros, desde A modo de esperanza , hasta Fragmentos de un libro futuro , una de las melodías más hermosas de la poesía española contemporánea; una melodía moderna, crítica, meditativa, metafísica, que conecta con algunas de las tradiciones líricas centrales de Occidente y que son de mi absoluta preferencia: Hölderlin, Rilke, Celan, Jabès, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Luis Cernuda... Palabra esencial, en y desde el silencio, pero llena de resonancias; palabra del afuera, palabra desde el exilio, desde fuera de cualquier reino, que ilumina, acaso mejor que ninguna otra en nuestro idioma, algunas de las claves esenciales de nuestra contemporaneidad. Una de las palabras más hermosas de nuestra tribu.

El querido amigo y maestro bañezano

He de cerrar mi nómina con la Poesía completa , de Antonio Colinas, el querido amigo y maestro bañezano y leonés universal. Con el paso del tiempo, me he ido dando cuenta de que toda la obra de Antonio Colinas puede entenderse, en realidad, como un libro de la sabiduría; un libro de libros, donde lo poético es la columna axial que sostiene y da sentido a una de las obras más rigurosas y fascinantes de la literatura española contemporánea desde la segunda mitad del siglo XX. Una sabiduría lograda a partir de un entretejido de hilos de emoción, intuición, conocimiento, humanismo, musicalidad, belleza..., donde también implícitamente se propone –porque sin ello no hay sabiduría- un ideal de vida virtuoso y sobrio, de la estirpe del ideal luisiano. En la poesía –y en la obra toda- de Antonio Colinas, hay una propuesta sabia para salir de esta crisis y de este marasmo ciego en el que vivimos; de ahí su vigencia y su valor.

Pero aún me quedaría otro libro para completar un posible decálogo. Aquí he de irme al territorio antropológico y etnográfico. La rama dorada (obra de ardua elaboración: 1890, 1907-1915, y 1922), de J. G. Frazer ha sido un libro de lectura decisiva en mi vida, pues me ha hecho entender mejor el cosmos del ser humano, ha matizado mucho mi modo de entender la realidad y de estar en el mundo, al tiempo que ha iluminado mi propia creación poética.

Nómina de huesos, esto es, nómina de libros. Pero todos los huesos –todos los libros- son imprescindibles para configurar ese ser completo que nos constituye y al que aspiramos. Por ello, estas sugerencias, esta propuesta no es más que un mero tanteo para ir articulando esa figura que siempre estamos trazando y que no habremos terminado de perfilar cuando la muerte nos asalte, como siempre, de modo inesperado.

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