Diario de León

Publicado por
JOSÉ ENRIQUE MARTÍNEZ
León

Creado:

Actualizado:

Nuevos ensayos en libertad

Antonio Colinas, Ediciones de la Isla de Siltolá, Sevilla, 2011. 352 pp.

Algunos poetas han acompañado su obra de creación con un pensamiento solidificado con el tiempo sobre la poesía en general y sobre su propia poesía en particular. A la cabeza nos vienen de inmediato nombres como Coleridge, Eliot, Valéry, Machado, Cernuda o Valente. En la actualidad, ningún poeta ha hecho del sentir y el pensar una comunidad de bienes tan acendrada como Antonio Colinas. Si su obra poética es ya un reconocido patrimonio de todos –y ella es una muestra más de la fusión de emoción y reflexión—, su obra ensayística no es menos valiosa, escriba sobre poesía, naturaleza o lecturas de la poesía de otros y de la suya propia. Su «poética» misma ha ido cuajando en una serie de rasgos que el poeta considera propios de la «poesía esencial» o auténtica: emoción e intensidad, ritmo, relación con lo sagrado, unión de vida y poesía, de sentimiento y meditación, expresión de una «realidad trascendida», intemporalidad, vía de conocimiento, etc. Léase, a este respecto, el artículo «Nuestra poesía en el tiempo», prólogo que fue de su magna antología de 2009 con tal título también e incluido en Nuevos ensayos en libertad , que ahora reseño.

Recoge su nuevo libro una serie de ensayos publicados en revistas o libros de varios que, acaso de difícil acceso, se nos presentan ahora juntos. El propio poeta ha dividido el libro en tres partes atendiendo a su contenido: la primera atiende a cuestiones del mundo, podríamos decir; la segunda, a aspectos que atañen a Castilla y León; y la tercera, a la poesía propia y ajena. En la primera nos encontramos con tres largos artículos aparentemente heterogéneos, pero con una base común: la verdad profunda de la intrahistoria, «la simiente enterrada» que corre por debajo de las ideologías totalitarias. La perduración de lo esencial sobre lo ruidoso nos lo muestran bien símbolos como el del olivo, al cual dedica el primer artículo, hermosísimo por cierto, símbolo de la cultura mediterránea que ha ido enriqueciéndose con el tiempo desde Hesiodo y Homero hasta Machado y Gil Albert; y no menos hermoso es el ensayo titulado «Pompeya y Herculano», lugares «fundacionales» que dan, en sus dualidades contrarias de plenitud y destrucción, «la dimensión trágica del vivir», proporcionando asimismo el símbolo de las «ruinas fértiles» en el que se funden muerte y vida, «una vida, claro está, de sentido trascendente».

En la parte central, narra el poeta un viaje por Las Arribes del Duero, con fruición y reflexión, y, en un segundo ensayo se acerca a la problemática de los núcleos rurales castellanos y leoneses, con la esperanza de su recuperación basada en los pilares de la lengua, los espacios naturales y el rico patrimonio histórico y cultural.

La parte tercera, la más extensa, se compone de ensayos sobre poetas y poesía y sobre su propia poesía: Leopardi, Rilke, J. R. Jiménez, García Baena... Es imposible referirse aquí a cada uno de los artículos, todos ellos de gran interés. Pero quizá, por cercanía sentimental, atraigan más aquellos que se refieren a la experiencia personal de Colinas con la poesía; así, en «Siete poemas: cuatro tiempos creativos» el poeta ve su obra evolucionando en cuatro etapas (emoción y naturaleza en la primera, cultura y vida en la segunda, armonía y misterio en la tercera y mansedumbre y mundo en la cuarta) y de ellas escoge aquellos poemas que acaso mejor modelen su modo de ser y estar en el mundo. A mí me ha interesado sobremanera el artículo titulado «La traducción literaria», aunque no sea la primera vez en que el poeta reflexiona sobre tal actividad a la luz de su propia experiencia de traductor (Leopardi, Salgari, Quasimodo, Levi, Pasonili, Rimbaud, etc.). En cualquier caso, se trata de un pensamiento sólido y no sometido a consignas ni imposiciones, sino libre, como subraya el título del libro.

tracking