Diario de León

Escribo dejándome llevar

todo lo que era sólido Antonio muñoz Molina Seix Barral, Barcelona, 2013. 254 páginas.

Publicado por
nicolás miñambres
León

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Es conocido el compromiso ideológico de Muñoz Molina y su facilidad expresiva, presentes en el fondo y forma de estas 104 secuencias. Escritas con aparente espontaneidad, esconden una mirada que nace de su condición humana y profesional: desde la experiencia rural y su trabajo de auxiliar administrativo hasta el prestigio como novelista de éxito y director del Instituto Cervantes en Nueva York, donde comienza el libro: «Empecé a apuntar estas notas en mayo del año pasado, en Nueva York» (p. 234). Esta circunstancia y el anticipo de llamativos fracasos financieros en Estados Unidos le dan a Muñoz Molina el distanciamiento preciso para ofrecer una dramática visión de la situación española, complementada con un riguroso trabajo de consulta en la hemeroteca 2007 de El País.

S u tesis arranca del convencimiento de que el origen de todos estos desmanes fue la Expo del 92, «modelo de una gran parte de lo que vino después». Muñoz Molina está convencido de la culpabilidad de los políticos, deslumbrados por los fastos del poder. Para demostrar esta desvariada perspectiva utiliza tres caminos: el literario (con alusiones a Cervantes en la segunda parte del Quijote y en El Retablo de las Maravillas), la información periodística y el testimonio personal vivido en Nueva York, donde fue testigo de sonrojantes experiencias con políticos españoles.

El balance es descorazonador. Desde la secuencia 100, situado en el sosiego de Ámsterdam, Muñoz Molina, reflexiona pidiendo «una serena rebelión cívica…» y «el esfuerzo de todos para un futuro mejor: «Después de tantas alucinaciones, quizás sólo ahora hemos llegado o deberíamos haber llegado a la edad de la razón».

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