Diario de León

Cien libros eternos

l. Un congreso reúne a 50 expertos en busca de un canon de lecturas. miguel ángel garrido dirige un cónclave para dilucidar qué obras literarias merecen ser un referente para el lector

Imagen de la librería Lello & Irmao de Oporto, una de las más bellas de Europa

Imagen de la librería Lello & Irmao de Oporto, una de las más bellas de Europa

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miguel lorenci (colpisa)

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No estamos contra el libro electrónico, ni los avances de la era digital. Solo queremos saber cuáles son los cien libros imprescindibles para nuestra cultura y editarlos en papel de un manera digna, atractiva, para que estén siempre a disposición de quienes quieran disfrutar de un experiencia lectora tan gratificante como formativa». Así abría el filólogo e investigador Miguel Ángel Garrido el congreso internacional La Biblioteca de Occidente en contexto hispánico . Reúne a medio centenar de expertos se proponen establecer la lista de los cien libros imprescindibles para la cultura occidental desde una perspectiva hispánica.

El propio Garrido hace la propuesta de partida, con la lista de sus cien obras imprescindibles e imperecederas, de la Biblia a El coronel no tiene quien le escriba . Prima la creación, pero en las seis jornadas del congreso se debatirán otras selecciones para incorporar libros científicos, filosóficos o religiosos. Al amparo de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la lista sufrirá bajas y altas que permitan dar con ese patrón ideal de libros necesarios en todos los campos. Cuando la lista quede fijada y sus criterios sancionados por los expertos, el paso siguiente es la publicación «de estas cien joyas de nuestra cultura» a cargo de la UNIR. «No estamos en contra del e-book ni la lectura digital» insiste Garrido. Se trata de salvaguardar en un formato milenario y sostenible como el libro convencional esas lecturas imprescindibles que hacen de la literatura y la experiencia de la lectura «una realidad antropológica universal».

De establecer «qué libros merecen ser conservados en su formato tradicional en toda biblioteca que se precie y justificar por qué hemos de conservar en papel títulos que forma parte de la historia y la esencia occidental». Reconoce el filólogo que la revolución digital abre horizontes apasionantes, que la lectura enriquecida hasta ese hipertexto que permiten los dispositivos digitales «es enriquecedora», pero que al tiempo «la comunicación literaria que se consagró en los siglos XIX y XX y que tiene en el libro de papel su soporte insustituible, merece ser conservada». «Se trata de delimitar esa biblioteca que ha de conservar una familia interesada en la cultura y permitir que lo haga en una edición cuidada, no de obligar a nadie a leer» plantea Garrido. Horror y error Y es que a juicio de este experto con medio siglo de trayectoria investigadora en el CSIC «los filólogos somos responsables de un horror que es un error; creímos que la obligación de la lectura hace lectores, cuando en realidad no es más que un vacuna contra la lectura». «No queremos obligar a nadie a leer, sino estimularle para que lea lo mejor que tiene a su alcance, facilitarle el camino y mostrarle qué libros merece la pena leer y conservar».

Para Garrido no basta con leer. Hay que hacerlo con calidad. «No es lo mismo leer las recetas de Arguiñano que El Quijote advierte. «Si admitimos este presupuesto, las sombras de Grey se multiplican hasta el infinito» lamenta. «La cantidad de gente que ha caído en las garras de Dan Brown y se han vuelto más tonta no tiene límite» ironiza Garrido que propone «una lista de lecturas para apearse del autobús de los mostrencos». «No queremos perder el tipo de comunicación aportado por el libro, que requiere esfuerzo personal y meditación», propone.

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