POESÍA
Una herida de luz en la piel de la sombra
LIMBO Y OTROS POEMAS Ada Salas Pre-Textos, Valencia, 2013. 94 pp

Leer a Ada Salas es ingresar en uno de los mundos poéticos más intensos del momento. Pero toda lectura parte de pre-juicios que la condicionan. En el caso de la poeta extremeña se ha hablado de poesía minimalista, del silencio, esencial, etc. Apenas definen lo que es una poética de la intensidad, de la emoción contenida, de la palabra precisa y la desnudez expresiva. Esta contención intensiva ha hecho que sus poemarios (seis en total) se hayan ido sucediendo pausadamente, desde el primero, en 1987, hasta el que tengo entre manos, Limbo y otros poemas .
El título responde a las dos partes de un poemario que, contrariamente a lo establecido comienza con un epílogo, como si la poeta lo dispusiera a modo de síntesis de lo que vendrá después. En cualquier caso, nos habla de dolor apretado en la garganta de «lo que añurga y atora», con ese localismo tan expresivo, equivalente a «añusgar». Lo que atraganta es el dolor de algo, acaso dolor de amor, según cita previa de Apollinaire: «L’angoisse de l’amour te serre». Dolor de vivir, podríamos decir; pero «el dolor no se puede contar», escribe Ada Salas, que se rebela contra el posible relato ordenado y reconocible de una historia concreta. Su poesía no es, en efecto, tanto un intento de decir como de insinuar y de sentir. Acaso por eso esta poesía parca en palabras, sin títulos que fuercen la lectura de cada poema, y en la que el silencio también dice, es vivamente emotiva; no sentimentalmente entregada, sino emotivamente contenida, densa y ceñida. Limbo termina, alejándose de lo convenido, con un prólogo de cuatro poemas asombrosos para una poeta que declara no haber escrito nunca un poema de amor. Lo hace con tal originalidad que destierra cualquier tópico sobre asunto tan manido: «No hacerse / sino deshacerse». Sabe que hay sentimientos (dolor, amor) para los que la lengua no dispone de palabras: «Lo que dice / tu cuerpo no tiene / boca»; «El deseo es lo mudo». Es verdad que a lo largo de todo el poemario hay otros poemas también extraordinarios. Quiero destacar una especie de poema-parábola: «Un hombre corre tras su perro», sobre el amor, la muerte o ambas cosas. Porque muchos otros poemas hablan de la muerte. O de la vida como herida, como condena. O del mundo como grieta, como fisura. En un mundo movido por la ambición, la palabra de Ada Salas nos reconcilia con la poesía, con la poesía que brota ardorosamente de las entrañas: «Quemarse vivo / es / lo que quiero decir».