Diario de León

poesía

Hablo para dar libertad a lo no dicho

Escritos en la corteza de los árboles Julia Uceda Fundación José Manuel Lara/ Vandalia, Sevilla, 2013. 94 pp.

Publicado por
josé enrique martínez
León

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En 2002 reunió Julia Uceda su obra poética con el título En el viento , hacia el mar . Desde entonces ha publicado tres nuevos poemarios. Son más de cincuenta años entregados a la poesía. La última muestra, estos Escritos en la corteza de los árboles, con extenso prólogo en el que proporciona las claves de su poesía al hilo de cada los poemario; las claves del último pueden sintetizarse en estas palabreas: «Pretendo comprender lo que solo fue un esfuerzo ciego en un ser pretérito por establecer una comunicación con su propio y primitivo yo; también demostrar la convicción de que el sentido de las palabras no se completa si no se le puede analizar desde el punto de vista hermenéutico, ya que toda alma que se expresa es sagrada». Convertir los sonidos en signos fue la lenta labor del hombre primitivo. Dar nuevo sentido a las palabras de la tribu es la labor del poeta.

Si la poeta imagina una escritura anterior a la propia escritura, signos escritos en corteza de árboles, es esencial también la pregunta que remonta el propio nacimiento: «¿dónde estaba yo antes de estar aquí?» Uceda afirma que la pregunta la ha acompañado a lo largo de la vida. El «antes» apunta a una memoria difusa, de la especie. Hay además algo novedoso en la pregunta: no es el futuro lo que reclama, sino el pasado que precede al hecho de nacer. Y en el pasado reside el magma de la memoria y, cómo no, de los sueños, que a veces se confunden, como propone el poema «Siempre olvida los nombres». Memoria y sueños son ámbitos ocupados convenientemente por la poesía de Uceda.

A la pregunta primera van sucediendo otras en esta poesía indagatoria, inquisitiva y perpleja. «¿Estará la palabra al cuidado del mundo?». Es otra cuestión esencial sobre el valor de la palabra y de la propia poesía, desvelar realidades o resguardarlas. También hay afirmaciones: «Hablo, para dar libertad a lo no dicho»; «Yo solo voy buscando palabras e historias no nacidas». Y otros pensamientos van circulando, como «el abismo entre sonido y pensamiento», con la angustia de que acaso cuando la palabra precisa llegue «no estaré ni habré dicho lo que quise decir».

Hay poemas magníficos, en los cuales lo que la poeta quiso decir encuentra la voz apropiada, como «Álbum», en el que la fotografía de una casa abandonada en la estepa rusa le evoca rumores, ecos de batallas, y tiempos borrosos que, sin embargo desatan la melancólica fantasía del lector.

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