POESÍa
Las hojas secas que cubren los recuerdos
la senda escondida Sebastián Rodríguez Galindo Prólogo de J. L. Escudero, epílogo de F. Merino, Sial/ Pigmalión, Madrid, 2013. 94 pp.

Sebastián Rodríguez Galindo es un poeta de Jaén radicado en León. Desde mi arrayán (2006) fue su primer libro. El título del segundo, La senda escondida , remite a fray Luis de León y a Crémer, que tituló uno de sus poemarios La escondida senda . La senda luisiana es la que siguen «los pocos sabios que en el mundo han sido»; es la «senda extraviada» que en Colinas lleva a saciar «esa honda sed del no saber sabiendo», sed del poeta y del místico. Muchos otros poetas de la tierra concurren con sus versos para introducir los poemas de Sebastián Rodríguez, lo que parece indicar el deseo del jienense de incardinarse en la fecunda tradición de la poesía leonesa contemporánea.
«Hoy se acaban mis días de maletilla del verso... / Hoy comienza mi carrera de matador en la poesía»; el poeta toma la alternativa y, entre otras cosas, se propone «utilizar mi nostalgia». Toda la primera parte y muchos otros poemas se convierten en evocación de la niñez andaluza: un tiempo vivido y un espacio ruinoso, la casa de los orígenes sumida en el abandono y la ausencia. Y una casa mayor: Andalucía. Lo andaluz está muy presente en la poesía de Rodríguez Galindo, no sólo como evocación de sus campos y aromas, sino también en el ritmo ágil y desenvuelto de los poemas y en la gracia con desplante torero que observamos en poemas de Manuel Machado, Alberti o Alcántara, y que el jienense renueva en uno de los poemas con mayor garbo del poemario, Poema póstumo cómicotétrico , en el que el protagonista acaba temiendo ser «¡el ligón del cementerio!».
Una de las partes del poemario se titula Poemas al óleo . La versión verbal de un lienzo pictórico recibe el nombre de écfrasis, descripción de un cuadro de tal modo que el lector pueda imaginarlo como si lo tuviera ante los ojos. Me gustan especialmente Los fusilamientos de la Moncloa , cuadro goyesco poetizado ya por M. Machado, Ridruejo y Crémer, y Duelo a garrotazos , que el poeta convierte en símbolo de la lucha fratricida entre las dos Españas. Original es el planteamiento de la parte final, Preposiciones indecentes , pues cada poema comienza con una preposición (a, ante, bajo, cabe...) para dar cuerpo a recuerdos, al amor y a elementos del paisaje andaluz.
En todo caso, los poemas de Rodríguez Galindo brotan de un alma que siente la emoción de los recuerdos y del amor, de los sueños también y de la luz de la esperanza.