Diario de León

poesía

Tres libros, tres voces

última carta a katherine Jaime Federico Rollán Eolas, León, 2013. 46 pp. versos de ceniza y sal Amparo Paniagua Corona del Sur (Mar de Tanis), Málaga, 2013. 68 pp. la nostalgia de mi acento María Angustias Díaz Eolas, León, 2013. 92 pp.

Publicado por
josé enrique martínez
León

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Esta reseña glosa tres libros de poetas de la tierra con fecha del pasado año. J. F. Rollán Ortiz, autor de cuatro poemarios anteriores, publica Última carta a Katherine , alusiva a la joven norteamericana que inspiró a Pedro Salinas su conocida trilogía amorosa, y con la que mantuvo una encendida relación epistolar editada en 2002. Rollán Ortiz la completa con una última carta apócrifa, en quince piezas dirigidas a la joven que apasionó a Salinas. Esta última carta de amor evoca aquellos espacios en los que brotó el amor entre la norteamericana y el poeta; se recrean encuentros amorosos entre numerosas referencias líricas de Salinas y de otros poetas, y cobra presencia lo que es ya ausencia irremediable, sin que falten remisiones a lo personal de ese yo que se convierte en trasunto del poeta del 27 y del poeta Rollán a la vez, haciendo vida de la poesía y poesía de la vida en versos demorados y melodiosos. Sabía del fervor de Amparo Paniagua por la poesía desde que era alumna en bachillerato. Versos de ceniza y sal es su tercer poemario. Uno de los asuntos es el amor hacia alguien que «ahora se llama TÚ». ¡»Qué alegría más alta: / vivir en los pronombres», escribió Salinas. Para ese tú quisiera construir la poeta una ciudad que llevara su nombre, un imperio verbal en el que vivir esclava del amor. Pero lo que un día fue fuego es ya ceniza que nunca volverá a arder, en recuerdo, tormento y herida. Las demás partes del libro se componen de metapoemas y de piezas a los amigos. Por su inesperada actualidad, destaco el poema sobre L. M. Panero, que «tiene cara de loco pero su manía más cruel es la cordura que asfixia su alma».

María Angustias Díaz en La nostalgia de mi acento habla del amor como donación y entrega; amar es compartir, renovar ilusiones, encender deseos y reinventarse cada día. No es un amor inquieto el que canta, sino satisfecho, un sentimiento en el que habita la plenitud. Es verdad que la vida tiene también otra cara: la de la soledad. Pero no se regodea la poeta en las amarguras de la existencia, sino que se inclina más cerca de los sueños, de las ilusiones renovadas. Son los recuerdos gratos de la niñez los que alimentan la nostalgia a la que alude el título del poemario y los que aportan algún tinte de melancolía.

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