Octavio Paz, bajo la censura franquista
«Peligroso», «irreverente», «soez», «obsceno», «tendencioso», «promarxista» o «atroz» son algunos de los adjetivos más repetidos en los expedientes que la censura franquista abrió al poeta Octavio Paz, y que ahora ven la luz en una muestra en Alcalá de Henares (Madrid).
El trato de la dictadura franquista a la obra literaria de Octavio Paz (Ciudad de México 1914-1998) se resume en los «informes de lectura»- como se denominaba eufemísticamente a los expedientes de censura- conservados sobre las 14 obras del Premio Nobel que vieron la luz en España entre los años 1950 y 1976. La relación entre el autor de El laberinto de la soledad y España se documenta en tres secciones de la exposición que puede verse en el Archivo General de la Administración, como indica el título de la muestra: Octavio Paz: Guerra, Censura y Libertad. El comisario de la exposición, Jesús Cañete, sostiene que la severidad de la censura con el escritor, que cercenó su obra eliminando palabras, páginas y reescribiendo incluso pasajes, se explica por su pasado como militante de izquierdas.
«Se sabía que él era un poeta que había estado apoyando a la España republicana en el año 37», explica el comisario en relación a una etapa de la vida del escritor que figura también en la muestra, a través de imágenes inéditas como la de un joven Octavio Paz, de 23 años, participando en el Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, que reunió en 1937 en Valencia a creadores antifascistas.
Ese posicionamiento ideológico del autor llevó a que Libertad bajo palabra , el primero de sus libros distribuidos en España, mereciera un duro juicio por parte de la censura. «Versos oscuros y estúpidos con algunas expresiones equívocas. Creo, sin embargo, que puede autorizarse por el escaso número de lectores que leerán estos engendros», escribe el cura Andrés de Lucas, uno de los dos censores a quien se encargó el escrutinio de la obra.