poesía
Las alas invisibles de la poesía
sonetos, odas y otros poemas John Keats Traducción de J.M. Martín Triana, Visor, Madrid, 2015. 160 pp.

T enía apenas 26 años cuando murió en 1821, y sin embargo, John Keats es una de las más altas voces de la poesía inglesa. Poemas como Oda a un ruiseñor y Oda a una urna griega figuran entre las mayores creaciones líricas de todos los tiempos. La tuberculosis acabó con su vida en Roma, adonde había ido a combatir su mal. La tumba del poeta romántico la visitó un día otro poeta, Juan Carlos Mestre, y de allí surgió un libro excepcional, La tumba de Keats (1999), algunos de cuyos versos decían: «He pasado la tarde junto a la tumba de Keats, / me he apostado ante la guarida donde la divinidad no es un ser poderoso, / no he descendido a ningún otro infierno que no fuese mi vida». El poemario de Mestre terminaba con las palabras que el romántico mandó grabar sobre su tumba: «Aquí yace alguien cuyo nombre fue escrito en el agua».
En edición bilingüe se han publicado Sonetos, odas y otros poemas de Keats, buena ocasión para acercarnos de nuevo al poeta subyugado por un poderoso y ardiente deseo de belleza absoluta, deseo que perseguirán posteriormente poetas de tanto fuste como Juan Ramón Jiménez o Antonio Colinas.
El prólogo de Matthew Arnold parece destinado a corregir los aspectos menos atractivos de la personalidad de Keats (esclavo de la sensualidad y la pasión, «mal educado y peor enseñado») para sustituirlos por aquellos que hacen de él el poeta más fascinantes de la lengua inglesa, junto a Shakespeare: carácter, trabajo, lucidez, pasión intelectual y espiritual, sentido de la belleza... La edición bilingüe permite leer el original y la traducción correspondiente. La traducción de poesía es un problema con soluciones encontradas. Pueden verterse a otra lengua los contenidos, pero difícilmente los aspectos formales. El lector espera que la versión conserve parte del aroma lírico del original; algo de eso sorprendemos en la lectura de las odas, sobre todo. ¡Qué sentimientos más hondos, qué expresión emocionada aquella que en la Oda al ruiseñor es deseo de huir, olvidar, volar lejos ?«en las alas invisibles de la poesía», más allá de lo tangible, de lo que muere, de la pasión, hacia la música eterna; caen las generaciones, pero permanece el mensaje candente de la urna griega: «la belleza es la verdad, la verdad, belleza»; pero la belleza cercana, la verdad vivida reside en el gozo natural que expresa la oda Al otoño, la «estación de nieblas y sazonada abundancia, / íntima amiga del sol madrugador».