POESÍA
Vientos del Norte
Siete mundos. Selección de nueva poesía Carlos Iglesias y Pablo Núñez Impronta, Gijón, 2015. 198 pp.

L a poesía asturiana fluye por dos cauces lingüísticos: el asturiano y el castellano. Las antologías de poesía actual en castellano suelen contar con poetas como Piquero, Fueyo, Almuzara, López-Vega, Canteli o Fruela Fernández, que tienen continuidad en la poesía más joven, que es la que seleccionan Carlos Iglesias y Pablo Núñez en Siete mundos , con prólogo del primero sobre cada uno de los poetas seleccionados y epílogo del segundo en torno a la presencia asturiana en las antologías de poesía joven. Son, en efecto, siete los poetas, nacidos entre 1986 y 1993, con un libro publicado al menos. Sin semejanzas aparentes, Iglesias observa tres puntos de coincidencia: la relectura de la tradición literaria, el buceo en la memoria familiar y la tendencia al autoanálisis, a la introspección. Diré algo de cada poeta.
De Laura Casielles reseñamos en su día Los idiomas comunes (2010); de manera fresca y novedosa revelaba la faz oculta de las cosas, cuestionaba las verdades impuestas o se rebelaba contra las palabras y el mundo heredados. Pero como dice Iglesias en el prólogo, el principio rector de su poesía es el viaje, la huida: «Vivir / en estado de viaje». Alba González Sanz insiste en la memoria familiar como modo de conocerse y reconocerse; concibe la poesía como expresión de una mirada no prevista que desde un ángulo no habitual observa algo que puede pasar desapercibido. En 2014 Rodrigo Olay publicó La víspera , que reseñamos elogiosamente en Filandón. Es acaso el poeta más brillante, defensor de la claridad en el decir y del gusto por la variedad de temas, formas y registros. En él ve el antólogo «un deslumbrante dominio de la forma y la técnica poéticas». Diego Álvarez Miguel opta por la inmediatez de la palabra, heredera de los varios realismos contemporáneos. Por sendas diferentes camina la poesía de Sara Torres, que en su deseo de «escribir libros raros» se acoge, según el prologuista, a «una firme voluntad de ruptura de los códigos literarios establecidos». Raquel F. Menéndez ve su poesía como «la narración del desencanto» con un lenguaje distinto al del poder; y, finalmente, Xaime Martínez aúna tradición y vanguardia con referencias plurales, poéticas y musicales. La mayoría de ellos, a lo que se ve, se sienten discípulos de Ángel González. Son las voces nuevas del norte. Alguien dijo alguna vez que «también el norte y su luz fría expanden / ráfagas de belleza», a pesar del ‘orbayu’.