«El muro de Trump es imposible»

l El escritor estadounidense ambienta en México ‘La avenida de los misterios’, una fábula mágica. la avenida de los misterios John Irving Editorial Tusquets. Barcelona, 2006. 640 páginas

paco campos

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miguel lorenci
León

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J uan Diego es un ‘pepenador’, un crío lisiado que sobrevive rebuscando en las basuras de un inmenso vertedero de ciudad mexicana de Oaxaca. Adoptado por una pareja de homosexuales, acabará como prestigioso escritor y profesor universitario en Iowa. Es solo parte, pero esencial, del complejo argumento de La avenida de los misterios (Tusquets), la decimotercera y última novela de John Irvign (Exeter, New Hampshisre, 1942).

El gran escritor norteamericano factura una fábula anticlerical, que no antirreligiosa, con tintes de realismo mágico. Es fiel a sus personajes estrafalarios y situaciones entre grotescas y fantásticas, pero no a su Nueva Inglaterra natal o Canadá, donde reside y sitúa sus ficciones. Ambientada en México y Filipinas, es de clara inspiración hispana. Trufada de frases y palabras en español, pide Irving a sus lectores sajones que se familiaricen «un poquito» con la lengua de Cervantes para abordar estas casi 700 páginas. No en vano, la presentó en la Casa de América y posó para los fotógrafos en un sala bajo las efigies de Cervantes, Quevedo y Calderón. Es una larga y compleja historia con un «gringo bueno» en la que se recrean y loan los milagros de la Virgen de Guadalupe y se critica con dureza la iglesia católica y sus estructuras de poder.

Si Donald Trump llegara a ser presidente de su país, y alzara el anunciado ‘muro de la vergüenza’ en la frontera entre México y Estados Unidos, la historia de Juan Diego y su hermana Lupe, una telépata que lee el pensamiento y adivina el futuro, no sería posible. ¿Le inquieta? «No habrá muro. Es imposible, como muchas de las propuestas de Tump» asegura Irving. «No hago predicciones políticas, pero estoy casi seguro de que no veremos Trump en la Casa Blanca. No será presidente de Estados Unidos, aunque puedo equivocarme» dice el escritor tras un largo y reflexivo silencio. «Trump no puede ganar. Da igual a quien se enfrente; no lo vencerá» insiste Irving, que no tiene, con todo, al histriónico magnate por el peor de los candidatos republicanos. «Si piensan que como presidente Trump sería malo, mucho peor hubiera sido el cristianismo iluminado de Ted Cruz. Me quedaría mil veces antes con Trump», aventura.

Sí está seguro de que «los Estados Unidos no han sido nuca un país realmente unido». «Y menos ahora», apunta el narrador, que lleva dos años de residencia permanente en Canadá, tras haber pasado 28 como residente temporal en el vecino del Norte. «Con 20 años creí que jamás vería al país tan dividido como lo estuvo por el fin de la guerra de Vietnam, y me equivoqué. Hoy lo está mucho más. Es como si hubiera ocho o nueve países dentro de Estado Unidos y se ve en cada votación» diagnostica el autor.

«También me equivoqué cuando pensé en los 70 que acabaría el odio y la discriminación sexual, que no ha desaparecido aunque la situación haya mejorado bastante. Y volví a errar al creer en los 80 que se había ganado para siempre la batalla por el derecho al aborto, y no ha sido así», asegura.

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La avenida de los misterios debía ser una película a la que Irving estuvo dando vueltas durante dos décadas. Los niños que trabajan en los circos de la India que Irving investigó a fondo debían protagonizarla. Lo que no encajaba en la India, lo hizo en otra clave, como supo en una de sus muchas visitas a México. Comprendió que el guión debía ser un novela y empezó a enlazar historias que giraba en su cabeza que acabó engarzando en un nochevieja de 2008.