Diario de León

Cuando León fue capital de las Jornadas Literarias Nacionales

Hace medio siglo, toda una comitiva de intelectuales realizó una Ruta Jacobea leonesa, creativa y mediática

Vista de la plaza de Santo Domingo en los años sesenta, cuando la ciudad acogió parte de estas Jornadas Literarias

Vista de la plaza de Santo Domingo en los años sesenta, cuando la ciudad acogió parte de estas Jornadas Literarias

Publicado por
ALFONSO GARCÍA
León

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Si hacemos un recorrido por el año 1965 leonés, es fácil concluir que fue un buen año dentro del contexto de la época y que los acontecimientos trajeron a nuestra provincia a numerosos ministros y altas autoridades. Distintas inauguraciones —Gobierno Militar, Sanatorio Psiquiátrico Santa Isabel, ampliación de la fábrica de cementos de La Robla, Escuela de Formación Profesional Virgen del Buen Suceso de la misma localidad, Colegio Menor Europa, Hotel Conde Luna, Hostal de San Marcos…—, hechos —mediático traslado de la imagen de la Virgen del Camino desde su santuario a la catedral implorando lluvia, sorteo extraordinario de la Cruz Roja, de la lotería nacional, creación de la Escuela de Enfermeras…—, curiosidades y personajes —el capuchino Melchor de Pobladura es nombrado por el Papa Rector General de la Sección Histórica de la Congregación de Ritos, Máximo Gómez Rascón celebra su primera misa solemne, Ángel González dicta la lección inaugural de los Cursos de Verano, mueren Raimundo Rodríguez del Valle y Nicolás Benavides Moro…—. Hay asuntos que se vienen repitiendo desde entonces como un estribillo que apenas ha cambiado con los años. Por ejemplo, el turismo. Y así, leemos en la prensa: «El momento turístico de León comienza a adquirir grandes proporciones».

Victoriano Crémer, en una foto de aquella época. ARCHIVO

En el campo de la literatura, la prensa destacó algunos acontecimientos. Además de que Victoriano Crémer fuera pensionado por la Fundación March, el 11 de marzo Álvaro Cunqueiro habló, como pregón del año santo compostelano, sobre la leyenda del Camino de Santiago. Pero lo que produjo mayor eco informativo fue la llegada de los componentes de las Jornadas Literarias. «El 27 de mayo llegaron a León los componentes de las X Jornadas Literarias Nacionales —escribe Félix Pacho Reyero en su resumen anual de noticias en Tierras de León—. En la expedición se encontraban escritores, periodistas, pintores, etc., que celebraron actos literarios en Sahagún, León, Astorga, Ponferrada y Villafranca del Bierzo». En este artículo pretendemos focalizar la mirada, fundamentalmente a través de la que tuvo este periódico con tal motivo. Unos días antes de la llegada, concretamente el 16, Gaspar Gómez de la Serna, fundador y director de las Jornadas, organizadas por la Dirección General de Información del Ministerio de Información y Turismo, escribía un artículo en que queda patente la filosofía del programa, en esta ocasión dos días que «discurrirán bajo el signo del año jacobeo». En todas las convocatorias «hemos voceado nuestra experiencia —escribe Gómez de la Serna— por el ancho entramado del país: libros, revistas, periódicos, emisiones radiofónicas, guiones cinematográficos…».

Con la convicción de que la ocasión permitiría una notable difusión de los encantos de León, como así fue, lo que sería muy interesante para el conocimiento, la curiosidad y la antología es conocer los frutos literarios y artísticos que esa presencia múltiple produjo. Buena tarea para un rastreo, académico o no, dado que «la provincia de León va a tener la oportunidad de ofrecer su enorme variedad de motivos históricos y paisajísticos a los escritores españoles, que estamos seguros encontrarán aquí fuente inagotable para su pluma».

Itinerario jacobeo

Convencidos todos de la oportunidad de las jornadas, sobre todo los de dentro, los componentes llegaron a Sahagún de Campos sobre las cinco de la tarde del día 27 de mayo. En la histórica villa visitaron sus monumentos, que «se han restaurado últimamente», para seguir después hasta León. Acompañados por los leoneses Victoriano Crémer, Luis Alonso Luengo y Dámaso Santos, la expedición estaba formada por Gaspar Gómez de la Serna como presidente, Alejandro Núñez Alonso, Ángeles Villarta, Antonio H. Carpe, César González Ruano, Dolores Medio, Eladio Cabañero, Enrique García Luengo, Eugenia Serrano, Federico Muelas, Fernando Muño, Francisco Gadí, Javier Clavo, José María Fernández Nieto, José Palau Fabre, José R. Escasi, Juan Antonio Cabezas, Juan Esplandiú, Juan Guillermo, Juan Pérez Creus, Juan Perucho, Lola Aguado, Luis Antonio de Vega, Luis de Castresana, Luis Delgado Benavente, Luis Ponce de León, Manuel Alcántara, Manuel Pilares, Rafael Montesinos, Ramón Solís y Salvador Jiménez.

Después de comer en Sahagún, llegaron a media tarde a la capital y se hospedaron en el Conde Luna. Por la noche, un vino español en el patio del Palacio de los Guzmanes, y cena, acompañados por varias autoridades, en el Novelty. El presidente de la Diputación, Antonio del Valle, pronunció una palabras en torno a la figura del escritor. Después recorrieron calles y plazas, especialmente la de la Catedral, «que estaba iluminada interior y exteriormente». Como todo acontecimiento tiene su anécdota, o sus muchas anécdotas, esta noche tuvo la suya. Algunos de los viajeros literarios prefirieron regresar al hotel. Por el frío, dicen, que otros combatieron con unas copas. Manuel Benítez, El Cordobés, se hospedaba en el mismo hotel, después de haber toreado en Oviedo. Como la noticia se había difundido, la coincidencia parece que impresionó a algunos escritores, al parecer de forma especial a Luis Antonio de Vega. Tanto es así que el asunto no pasó desapercibido en la prensa. «Naturalmente —leemos en Desde mi rincón—, los letristas y folkloristas de la expedición recogieron la anécdota y la elevaron a categoría, tal como exigía Eugenio D’Ors, con música de villancico:

Don Luis Antonio de Vega

se ha encontrado a ‘El Cordobés’

bajando en los ascensores,

se saludaron en francés:

Molier,

idioma de Molier

Luis Antonio de Vega

tomó del Cordobés…».

Es verdad que la ocasión dio para más anécdotas, como la que, «para evitar la monotonía de la merluza a dos salsas o del entrecot o el pollo a la inglesa», decidieron poner nombre de platos referidos a algunos de los componentes de las jornadas [Clavo a la Crémer o Huevos de Santos (Dámaso), por ejemplo].

Durante la mañana siguiente siguió el recorrido monumental por León. En San Marcos rindieron homenaje a Quevedo. «Después de unas palabras de Gómez de la Serna, el poeta Manuel Alcántara leyó uno de los más inspirados sonetos del maestro Quevedo».

En Astorga y el Bierzo

Después de la comida, nuevamente celebrada en el Novelty, ofrecida en este caso por el Ayuntamiento, se trasladaron a Astorga, previa visita a La Virgen del Camino y Hospital de Órbigo para recordar la hazaña del Paso Honroso de don Suero. En la capital maragata tuvieron lugar algunos de los actos más emotivos, dada la amistad que algunos de estos viajeros mantuvieron con los Panero, con Leopoldo de manera especial, en cuyo recuerdo descubrieron una lápida en su casa y escucharon poemas en la propia voz del poeta astorgano. Visitaron la ciudad, en compañía de Augusto Quintana, y continuaron viaje a Villafranca. No hemos encontrado testimonios periodísticas de su estancia en Ponferrada, anunciada desde luego. De la villa villafranquina queda al menos el testimonio de Antonio Pereira, que la anticipa en la prensa unos días antes.

Abundan en la prensa noticias sobre estas Jornadas Literarias, algunas verdaderamente jugosas, ofrecidas aquí de forma muy sintética. «Todos, salvo excepciones que bien pueden confirmar la regla, estamos perfectamente de acuerdo en considerar las Jornadas Literarias, a su paso por León, como un verdadero acontecimiento, del que cabe esperar óptimos frutos propagandísticos. Cerca de cuarenta escritores, poetas, pintores, periodistas, novelistas y fotógrafos pudieron permitirse el lujo de descubrir León, esa bella desconocida. Y tales fueron los extremos de su admiración, que puede decirse que en todo el trayecto de su peregrinación, el recuerdo de León, sus paisajes, sus monumentos y sus hombres quedó fijado con indelebles pormenores».

Félix Pacho Reyero, que hizo un notable seguimiento periodístico de las Jornadas, escribió en este periódico: «No sabemos todavía lo que estos escritores y poetas van a escribir sobre León. Sí sabemos, en cambio, lo que han dicho, lo que nos han dicho».

Falta por escribir el capítulo más importante: saber y dar a conocer lo que escribieron. Pero eso forma ya parte de otra historia, si es que alguien tiene intención de escribirla algún día. Esperemos.

Álvaro Cunqueiro leyó el pregón del Año Santo Compostelano en el Casino.

El escritor César González Ruano fue uno de los participantes.

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