La cara bárbara del fútbol
l ‘La turba’ es una visión literaria y a la vez fidedigna de la tragedia de Heysel, con la que Laurent Mauvignier se llevó el Fnac de novela. LA TURBA Laurent Mauvignier Nocturna Ediciones, Madrid, 2017. 400 páginas

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E l 29 de mayo de 1985 la emoción reinaba en las calles de Bruselas: iba a tener lugar ‘la gran fiesta del fútbol’ en el Estadio de Heysel entre la Juventus y el Liverpool. Una hora antes de que comenzase el encuentro, dos centenares de hinchas británicos acorralan a los aficionados italianos en una zona del estadio. Aprisionadas contra las vallas protectoras, treinta y nueve personas mueren aplastadas por la multitud y más de seiscientas resultan heridas. Sin embargo, el partido no se cancela: los cuerpos se apilaron en un espacio anexo al campo y la final de la Copa de Europa daba comienzo.
Tres años más tarde, la tragedia sigue marcando profundamente a quienes lograron sobrevivir a ese viaje al fin de la noche y sus vidas se entrecruzan en el antes y el después. En la turba , novela ganadora del Premio de Novela Fnac en 2006, es una soberbia obra escrita por uno de los más talentosos autores de la narrativa francesa actual, Laurent Mauvignier, ahora publicada en español por Nocturna Ediciones.
«Esta es mi quinta novela y llegó un momento en que tuve miedo de instalarme en la rutina —explicaba Mauvignier—. Quise escribir una más ambiciosa que las anteriores, hacer algo que nunca antes había hecho, algo que ni siquiera sabía si iba a ser capaz de conseguir. Se trataba, en primer lugar, de escribir un libro más amplio y menos intimista, más abierto al mundo. Literariamente era también una manera de acercarme a los libros que quise, por ejemplo a los de Russell Banks y Don DeLillo. Y, además, estaba la caída de las Torres Gemelas. Lo que vimos entonces, esa sensación de que la historia se colaba en nuestras casas a través de las pantallas, recordé haberlo vivido mucho antes con el drama del estadio de Heysel: hablo de la muerte y la estupefacción en directo y al instante. No me apetecía hablar del 11 de septiembre, era demasiado reciente y una tragedia ante todo norteamericana; deseaba tratar un tema que tuviera que ver esencialmente con nosotros, los europeos».
Preguntado por la relación entre violencia y deporte, Mauvignier responde: «A mi juicio, ésta no atañe especialmente al fútbol. Surge más bien de la adhesión a un grupo, a una masa que le permite a cada cual desaparecer y esfumarse, liberarse del autocontrol que ejerce a diario. El individuo puede en tales circunstancias apoyarse en el grupo, librarse de sus responsabilidades. El grupo le permite dar rienda suelta a sus instintos. Lo vimos y lo constatamos con los hooligans detenidos: ninguno tenía la impresión de haber cometido algo grave».
Uno de ellos aseveró (e inquirió incluso): «He propinado patadas. Pero ¿acaso pueden un par de patadas matar a cuarenta personas?». El fútbol, y muy especialmente el drama de Heysel, «obra como una lupa sobre los fenómenos grupales —continuó—. Heysel es una parábola de la guerra, del clan. El fútbol es un modo simbólico de ejercer el ansia personal de poder, el deseo de dominio, pero expresa también la necesidad de fundirse con el propio clan, en detrimento de todos los que no forman parte de él. A veces eso puede desbordarse y degenerar, pero por regla general el fútbol y el deporte constituyen maneras de vivir las propias pulsiones de forma pacífica».