Diario de León

Confesiones femeninas

mi clavícula y otros inmensos ajustes Marta Sanz Barcelona, Anagrama, 2017, 202 pp. Nicolás Miñambres.

Publicado por
nicolás miñambres
León

Creado:

Actualizado:

H ay ciertos detalles literarios que desorientan felizmente al lector, deseoso de llegar al fin de estas confesiones de la mujer que narra. Veámoslo: la portada (el símbolo musical de una clave de sol, orientada hacia abajo, jugando con el diminutivo de ‘clave’ y dando un significado diferente) inicia la obra, con un aforismo de Margerite Duras, y lleva al lector a la confesión de la autora: «Voy a contar lo que me ha pasado y lo que no me ha pasado. La posibilidad de que no me haya pasado nada es la que más me estremece». Estos titubeos marcan el atractivo estilo confesional de la obra, acuciado por múltiples dudas. En el fondo, Mi clavícula pretende ser una crónica con una doble motivación. Lo que a la autora le pasa realmente: durante el recorrido en avión...siente «Una fractura en la osamenta o el reflejo de una vorágine interior». Pero no es la única causa de esta suerte de alarma personal. Confiesa algo relacionado con la menopausia, que «Es algo más íntimo (...) El climaterio es un asunto interior y pornográfico». Desde estos presupuestos, individuales y literarios, avanza la novela, sin capítulos, con una serie de reflexiones personales a lo largo del desplazamiento a Hispanoamérica, que pueden sintetizarse en un deseo de la autora: «Yo no quiero que me quiten un dolor. Que me ayuden a localizarlo. Que me extirpen del corazón el ansia poniéndole un nombre y un remedio». Con todo lo apuntado, el camino discurre enriqueciéndose con nuevas expresiones, visiones del paisaje, impresión de su sentimiento con el marido y con los padres, pero consciente de su mundo personal. Y, sobre todo, con el convencimiento de que «El dolor muta con el paso de los días» y con otras observaciones muy gráficas e inesperadas. Hay en la autora un riquísimo espacio, del que su recorrido real son sus impresiones, sus creaciones literarias, sus relaciones con los tipos que conoce y con los que convive. Pero la visión esencial, procedente de su estado, es lo más rico de la novela de Marta Sanz, que confiesa de forma casi desolada: «Recompongo mis pedazos centrípetamente. Me escayolo».

Todo ello, aparece antes del recorrido que hace con sus padres a los Países del Norte, finalizando así una apasionada crónica personal, y, sobre todo, literaria.

tracking