POESÍA
El susurro de la nada
la herida del silencio. antología Leopoldo María Panero y Félix J. Caballero Visor, Madrid, 2017. 262 páginas.

E s difícil pensar que haya una poesía más turbadora que la de Leopoldo María Panero. Alguna vez he escrito que es una poesía transgresora y extravagante, por cuanto se sitúa al margen de las convenciones ordinarias y del significado estable. Leopoldo María escribió además muchos versos y poemas muy desiguales. Algunos poemarios los escribió a dúo con J. A. Olivares, con el italiano Claudio Rizzo y, abundantemente, con Félix J. Caballero desde el año 2005. Publicaron juntos ocho poemarios, de los que se nos ofrece ahora el producto más acabado en la antología titulada La herida del silencio . Relata Félix Caballero cómo entró en relación con Panero en una cafetería de Gran Canaria en la que recitaban sus versos el primer jueves de cada mes. A partir de ahí comenzaron a escribir poemas juntos a lo largo de diez años, hasta la muerte de Leopoldo María, «aquel ser inolvidable» que dividía el mundo literario en dos partes, una de ambiciosos burgueses y otra de abominables mamarrachos. No menos original es su entendimiento de la poesía, que «debe ser una apuesta con la locura, una partida de ajedrez con la sombra, un jaque mate a la muerte».
«Compañero de mi silencio y de mis últimos días» llama Panero a Félix Caballero, añadiendo que «somos los únicos hermanos del espanto». Junto publicaron Presentación del superhombre (2005), Visión (2006), Apocalipsis de los dos asesinos (2006), Jardín en vano (2007), Voces en el desierto (2008), Tango (2008), La tempesta di mare (2009) y La flor en llamas (2011). De todos ellos se toman poemas para La herida del silencio.
Rasgo llamativo de la poesía de Panero, que se da en esta poesía escrita al alimón con Caballero, es el uso de las interjecciones exclamativas: «Oh tú, desastre, única gloria». Tal vez sea el desastre, con muy ricas connotaciones existenciales, el tema en el que más inciden estos poemas, comprendiendo la destrucción, la ruina y el acabamiento vital. «El desastre es nuestra canción de cuna» afirma un verso. Falta espacio para extenderse sobre este y otros asuntos, como las abundantes y recurrentes citas de Pound, Eliot y otros grandes poetas, las alusiones al terror de la página, equivalente a «el terror de la nada ante el espejo», y las referencias continuas al poema, «ciervo doloroso de la ruina» y «susurro de la nada», esa nada en la que se sumerge la palabra del último poeta maldito, Leopoldo María, en esta ocasión mancomunado con Félix Caballero.