Diario de León

Qué princesas tan distintas

princesas dragón. su majestad la bruja Pedro Mañasr Ilustr.: Luján Fernández. Ed. SM, Madrid, 2017. 112 páginas

Publicado por
alfonso garcía
León

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P ara niños a partir de 6 años este tercer título de la colección Princesas Dragón rompe también con todos los estereotipos de princesas, que incluso se convierten, como todos los personajes, en anacrónicos, con toda la gracia que ello supone. Valientes, poderosas, mágicas, aventureras. «Me llamo Koko. Koko y punto». Vivía con Nuna y Bamba en medio del bosque. «Nuestro misterioso enemigo podía volver a atacar en cualquier momento». Un día su árbol-fortaleza fue destruido. Las Princesas Dragón viajan hasta Nánabu, el Reino del Este. Los reyes les advierten de la presencia de «un bicho salvaje que sale cada día de su escondrijo y arrasa con todo lo que encuentra». Pero ellas estaban dispuestas a todo. Y todo lo pusieron patas arriba. Y cómo. Sin intentar para nada desvelar los acontecimientos ni el desenlace a fin de que sea descubierto por cada lector, lo que sí es necesario subrayar son las aventuras que se suceden en cascada, las situaciones estrambóticas y disparatadas, las sorpresas que nos obligan a abrir los ojos por la incredulidad… Ayudados por la brevedad de los capítulos, la lectura no nos permite ninguna interrupción. Pueblan estas páginas seres mágicos, dragones, bestias extrañas, magas sorprendentes, bandidos y príncipes curiosos, princesas convertidas en brujas malvadas, poderes mágicos…, todo ello aderezado con buenas dosis de simpatía y humor, que se prolonga igualmente en el nombre de los propios personajes. Mención aparte, aunque como idea complementaria, las ilustraciones, perfectamente hilvanadas en el relato, enriqueciéndolo en lo que cabe. Ilustración colorista, actual –muy cercana al cómic en algunos tramos- y muy divertida. De una abundante generosidad están vivas, son coloristas y la expresividad siempre está presente en ellas. Es bueno y recomendable el interés de los adultos por la lectura de libros infantiles. La buena literatura no tiene edad.

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