Diario de León

«Isabel la Católica fue una figura mundial»

l Giles Tremlett publica ‘La primera gran reina de Europa’ . iles Tremlett radiografía a ‘Isabel la Católica. «no ocupa el lugar que merece en la historia de Europa» dice el escritor y periodista británico. «Fue una gran reina, una figura mundial, solo comparable en nuestra época a Margaret Thatcher»

El periodista y escritor británico Giles Tremlett, en Segovia

El periodista y escritor británico Giles Tremlett, en Segovia

Publicado por
miguel ángel lópez
León

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L as calles de Segovia no son las mismas que hace quinientos años. El aire fresco es casi igual que a finales del siglo XV, cuando llegó a la ciudad la dama que se proclamaría reina en 1474: Isabel I de Castilla. El periodista Giles Tremlett (Lynmouth, Reino Unido 1962), veterano corresponsal de The Guardian, conoce bien la historia de los lugares donde vivió Isabel de Trastámara. La vida de la mujer que durante el reinado con su esposo, Fernando de Aragón, contribuyó como nadie en su tiempo a transformar el mundo de su época y el posterior.

Si algo le caracterizó «fue su manejo inteligente de los hombres», según Tremlett. «Elige a su esposo porque sabe que es el hombre clave de su futuro y por el respeto mutuo de su capacidad de liderazgo», dice Tremlett que ha estudiado muchas fuentes para escribir Isabel de Castilla. La primera gran reina de Europa (Debate). Le costó convencer a la matriz británica para publicar un libro sobre la reina española. Lo explica mientras rastrea las huellas de Isabel en las calles de Segovia con un grupo de periodistas.

Los sitios «donde se hace mayor, toma conciencia política, empieza un camino de éxito y se autoproclama reina». Eligió el personaje tras leer España ante sus fantasmas y Catalina de Aragón, la reina española de Enrique . «Hay que entender qué pasó a finales del siglo XV en España para empezar a entender todo lo que vino», dice. Pero sobre todo porque «es una figura mundial que no se reconoce como tal su importancia, ni la de su reinado». Al investigar sobre Catalina, «tan tozuda como su madre», descubrió que «el español más importante en la historia del Reino Unido es una mujer, y la historia cambia porque se niega a divorciarse de Enrique VIII». Una negativa que derivó en que Inglaterra se separase de Roma y, añade, «se puede decir que esa cultura de separación llega hasta el Brexit».

La tozudez y las firmes convicciones de Isabel reforzaron el empeño de los nuevos Reyes Católicos cuando entendieron el cambio radical que requería su época: que los reyes, además de reinar, gobernasen. Son cualidades que le convierten «en la primera gran reina de Europa», sin parangón al menos hasta Catalina la Grande de Rusia, y por encima incluso de Isabel I de Inglaterra, en opinión de Tremlett.

«Isabel no ocupa el lugar que merece en la historia de Europa», considera el escritor. En parte porque «su imagen está muy manchada por la Leyenda Negra», la de fuera y la de dentro de España. Pero para Tremlett que «es una figura mundial». A quienes la asocian con el franquismo le aclar que «que Franco se apropió de su figura», lo que haca que no sea vista como personaje de relevancia histórica. Tremlett solo encuentra comparación en nuestro tiempo con Margaret Thatcher, como mujer «conservadora, potente y que sabe dominar a los hombres». También porque «como mujer no hace nada a favor de las mujeres». En el caso de Isabel «la prueba es su hija Juana la Loca, porque no hizo nada para allanarle el camino».

Para el escritor británico otra prueba de la grandeza de Isabel I de Castilla es que «fue la primera mujer en reinar y gobernar, y después de ella volvieron a gobernar los hombres». Su visión hizo que abriera «una nueva etapa en la historia del mundo», también como «la primera reina del Renacimiento, que sabe manejar su imagen y utilizar la propaganda y la imprenta para llegar con sus cartas a todos los rincones del Estado».

«No era una fanática religiosa», pero sí «fundamentalista porque creía que había algo fundamental y no le giustaba complicar las cosas», dice Trenllett de un reina que convivió con judíos y árabes y que decretó la expulsión de los hebreos, la conversión de los moriscos y cambió las tradiciones castellanas con la Inquisición.

«Por primera vez el Estado se vuelve contra sus propios ciudadanos, los cristianos nuevos -destaca- porque quería una sociedad homogénea». Ya sorprendió en su época porque fue «la primera mujer capaz de tomar decisiones propias». En un mundo de hombres, además, de conspiraciones cortesanas y de una nobleza mal acostumbrada a mantener privilegios. «No soy español, miro a Isabel de Castilla como un personaje de mucho poder, la primera gran reina de Europa», reitera Giles Tremlett. «La primera pregunta que me hago es cómo en Europa a finales del siglo XV una mujer es capaz de tener tanto poder», apostilla.

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