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El patriarca de la estirpe
EL VIERNES SE CUMPLIÓ EL CENTENARIO DE LA MUERTE DE GUMERSINdO DE AZCÁRATE (1840-1917), QUIZÁ EL LEONÉS CONTEMPORÁNEO MÁS RELEVANTE. PERO NI EL PASO DEL SIGLO HA FACILITADO LA DIGESTIÓN QUE LE DEVUELVA UNA CALLE DIGNA EN EL PANTEÓN DE HOJALATA DE SU CIUDAD, DONDE LO RELEGARON A UNA CALLEJA EN LAS TRASERAS DEL CUARTEL DE ALMANSA. . divergente

Azcárate, gran protagonista de la modernización de España
A sí que nadie podrá decir que nuestra ciudad es generosa con los mejores de los suyos. Si Fernando de Castro fue desalojado del ensanche por Roa de la Vega al otro lado del río, a don Gumersindo lo expulsó del enlace de la calle Ancha con el mercado del Conde Luna el mulo Mola repudiado por los poetas. Hace poco, al mulo lo sucedieron en el panteón de hojalata leonés los Regidores, quizá por afinidad o parentesco pecuario.
No obstante, la rutina cronológica cuelga del centenario congresos y celebraciones, como la que estos días tiene lugar en León, alrededor del recinto de inquietud y libertad que siempre ha protegido su biblioteca en la Fundación Sierra Pambley. También se ha reeditado por quinta vez su Minuta de un testamento (1876), en edición de Gonzalo Capellán, autor en 2005 de la biografía intelectual canónica de Azcárate, editada por la Junta. Ahí nos recuerda Capellán que si Azcárate no fue un pensador original , sí descuella por el esfuerzo de estar a la altura de su tiempo, abordando el abanico de cuestiones palpitantes con criterio personal y singular.
Protagonista relevante de la modernización de España cuando asoma el siglo veinte, participa en la actividad de la Primera República (1873-74), alienta junto a Giner y Salmerón la cuestión universitaria en 1875 y un año después se implica como promotor en el diseño de la Institución Libre de Enseñanza. Pero Azcárate no limita su compromiso a ese arco de preocupaciones, sino que procura teñir su actividad del impulso a las reformas sociales, destinadas a mejorar las condiciones de vida de los sectores más pobres. Si en 1883 nace la Comisión de Reformas Sociales, que preside hasta su muerte, y desde 1904 toma el relevo a su paisano fraternal Fernando de Castro como presidente de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, será en 1908 cuando el parlamento apruebe la ley Azcárate contra la usura, cuya vigencia ha puesto de manifiesto en nuestros días el atropello de las cláusulas suelo, al recurrir a sus criterios todavía vigentes los tribunales para castigar abusos bancarios.
Otras ideas suyas, vinculadas con la libertad de cultos y la jurisdicción civil de los cementerios, tuvieron que aguardar a la llegada de la II República para verse reconocidas en la Constitución. El franquismo tuvo muy claro que la memoria de un personaje como Azcárate, que dejó la estela ética de tres décadas de parlamentario por León (1886-1915) debía ser amputada, aunque hubieran transcurrido 22 años desde su muerte. De ahí la ferocidad para apearlo del callejero, poniendo en su lugar a un bárbaro como Mola, y la incautación política y religiosa de la fundación Sierra Pambley que él había tutelado. Produce escalofríos revisar el expurgo de su biblioteca propuesto por el químico Berrueta, sólo paliado por la circunstancia de haber recaído su guarda en persona tan benemérita como González de Lama.
Después de unas décadas de silencio, aliviadas por el entronque familiar de su sobrina Teresa con el ingeniero Entrecanales, pronto bienquisto interesadamente por el régimen, el adalid de su rescate intelectual en los años sesenta fue su sobrino Pablo de Azcárate, quien publica en 1969 un monumental Estudio biográfico , que se abre con su semblanza y enriquece con otro lote significativo de cartas, que se suman a las más de 300 incorporadas un par de años antes al estudio de La cuestión universitaria (1967). Esta correspondencia con Giner de los Ríos y Salmerón tiene una importancia crucial en el dibujo del pensamiento de Azcárate, que enseguida va a ser abordado por ensayistas como Torregrosa y sobre todo Elías Díaz, que sitúa su estudio en el contexto del krausismo y la Institución Libre de Enseñanza. Aspectos religiosos, éticos y de pensamiento político liberal y reformista emergen también en los estudios sucesivos de Cremades Gil, para orientarse con Carlos Vattier hacia la renovación de la ciencia del Derecho, advertida en su tiempo por Rafael Altamira.
La senda religiosa de Azcárate, desde el catolicismo al unitarismo, la considera Santamaría marcada por Channing, mientras López Morillas y Cacho Viu la inscriben estrictamente en el itinerario institucionista. Carro Celada da vuelo a su leonesismo social, partiendo de la lectura de las cartas publicadas por su sobrino, y ya en los ochenta Alfredo Marcos Oteruelo publica su tesis doctoral sobre El pensamiento de Gumersindo de Azcárate (1985), a la que sucede diez años después El pensamiento social de Gumersindo de Azcárate , de Antonio Tur Ferrer, muy orientada a la labor en cuyo desarrollo lo encontró la muerte, cuando se disponía a inaugurar una sesión del Instituto de Reformas Sociales.
El hecho de que se celebre su centenario con una nueva edición de la Minuta permite desvelar su talante, al aplicar la conciencia krausista a tres cuestiones fundamentales: la política, la social y la religiosa. El libro es una obra singular, a medio camino entre el diario personal siempre jugoso de un confidente rico en ideas y meditación como Azcárate, el testamento literario y el texto científico e histórico. Azcárate, para no empachar, lo presenta como un manuscrito encontrado, en el que un médico anónimo pone en orden sus ideas, criterios y pareceres. Crítico con las instituciones de su época, Azcárate postula desde una óptica personal y con la decencia de una confesión interior, el repertorio de reformas que considera necesarias para la mejora política y social.