La joyita
El futbolista que desafió a un régimen
ÁLVARO SOTO
Al contrario que otras biografías de héroes individuales que se atrevieron a desafiar al totalitarismo, la historia del futbolista Lutz Eigendorf es poco conocida, ni siquiera en Alemania. Solo un ensayo y un documental, además de algunos artículos periodísticos, recuerdan al mejor jugador de la RDA, que aprovechando un partido amistoso que su equipo, el Dynamo de Berlín, debía disputar en el Oeste, decidió escaparse y no regresar, dejando en aquel lado del muro a su familia, que a partir de ese momento se vio acosada por la Stasi. El periodista y escritor Eduardo Verdú (Madrid, 1974) novela las andanzas de Eigendorf en su nuevo libro, Todo lo que ganamos cuando lo perdimos todo (Plaza & Janés).
El ‘Beckenbauer del Este’, como se conocía a Eigendorf, estaba llamado a convertirse en un símbolo del fútbol de la República Democrática Alemana, un país especialista en convertir los éxitos deportivos en logros políticos. Jugaba, además, en el Dynamo, equipo presidido por Erich Mielke, a la sazón, director de la Stasi, la temida policía comunista. «La RDA era un régimen terrible que espiaba dentro y fuera de sus fronteras. Tenían más informadores que la Gestapo o el KGB, ha sido la organización más efectiva de la historia y se estima que uno de cada ocho ciudadanos de la República Democrática espiaban para ellos», explica Verdú.