Dixi
el lienzo de la página José Enrique Martínez León, Universidad de León, 2017. 254 pp.

T al vez sea oportuno el latinismo, reflejo del adiós profesional y oficial de José Enrique Martínez; y lo es sobre todo el contenido de ese adiós, con lema de unos versos de Jesús Munárriz en su Poética : Haz lo que quieras, pinta como quieras;/ el impoluto lienzo de la página /pasivamente aceptará tus huellas. Debe recordarse su confesión incluida en el Prólogo: «El interés por los poemas sobre cuadros (…) ha nucleado buena parte de mis investigaciones de los últimos años». Y su posterior confesión al respecto: «Ante las imágenes pictóricas, el poeta realiza la misma labor que ante las imágenes que le ofrece el mundo». El libro es una recopilación de dieciséis artículos relacionados con la figura retórica de la écfrasis: «descripción que ‘evidencia’ o ‘pone’ ante los ojos del receptor el objeto descrito; su función es, pues, despertar en el receptor la imagen del objeto ausente; en el caso que nos ocupa, tal objeto ausente es un cuadro pictórico». Desde esta mirada, en los distintos artículos, el autor analiza las reflexiones del poeta en torno a la relación entre la poesía y las artes. Aunque son esencialmente pictóricas, alguna se refiere al estudio de la evocación monumental, como ocurre con el número XIV, referido a la Catedral de Sigüenza, de T. Hernández. Molina. Cada una estudia a un poeta, pero hay alguna excepción, afectiva seguramente: Antonio Colinas recibe dos trabajos, el segundo en colaboración con Clara I. Martínez Cantón. De alguna manera, sorprende el penúltimo de los estudios, dedicado a la obra de José Luis Puerto, por la densidad de sus relaciones. Una mínima reflexión merece el último, por su fondo y su forma, Las manos de Velázquez , novela de Lourdes Ortiz, aunque las relaciones humanas y las diversas artes, sobre todo pintura y literatura, son evidentes. Al lector le gustaría conocer el contenido de los trabajos pero, simbólicamente, citaremos a dos poetas asturianos, Ángel González, en tiempos músico, maestro y poeta después, y a Víctor Botas, admirado por el autor.