Diario de León

Bella cosmología natural y humana

533 días Cees Nooteboom Fotografías de Simone Sassen. Siruela, Madrid, 2018. 216 páginas

Publicado por
nicolás miñambres
León

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P or la categoría renacentista de su obra y, sobre todo, por su enfoque vital y literario, el holandés Cees Nooteboom es bien conocido en España por varias de sus obras (especialmente El desvío a Santiago ) y, mundialmente, por múltiples reconocimientos y premios. Es difícil juzgar el enfoque de la obra, traducida a diversas lenguas y, sobre todo, con distintos enfoques muy originales. Cada aportación bibliográfica es una apasionante llamada de atención ante el misterio, expuesta de forma natural y advirtiendo claramente que nunca quiso que el texto fuera un diario.

533 días , título inesperado, incluye sus reflexiones sobre Menorca y sus viajes, haciendo de ello una especie de cosmología de la isla y, sobre todo, una metáfora de la vida. Los 78 capítulos tienen como objetivo la realidad más elemental, observada especialmente desde la raíz de las plantas ornamentales, de los bichos y de los pájaros. Todo contemplado y descrito con una curiosidad humilde pero visto desde lo universal. La sorpresa ante la vida natural parece la fuente de su estudio, plagado de observaciones curiosas: desde las raíces de plantas mínimas hasta las últimas estrellas, pasando por el mundo de los libros, la obra comienza con una observación, nada original: «Las flores de los cactus no son comparables a otras flores». Y… «Ellos eran los aborígenes aquí, y el intruso era yo. Crecen en diferentes sitios». Una afirmación tan elemental abre las impresiones del libro, referidas a todo el universo, contenido apasionante de su curiosidad y, sobre todo, de su cultura; incluso el misterio de ese cactus, que, inesperadamente, ha echado cuatro flores. Todo es objeto de su curiosidad y nada es humilde a su contemplación. Tal vez porque ni él mismo conozca el origen de su nostalgia.

Obviamente, al final la memoria de los grandes filósofos tiene su influencia, pero no sólo los filósofos... también los cantantes.

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