Diario de León

CULTURA

Raros, rarunos y rarísimos

Modernito Books publica un original libro escrito e ilustrado por Carlos Cubeiro sobre imprescindibles de la cultura que no tuvieron precisamente vidas ejemplares.

Leopoldo María Panero

Leopoldo María Panero

Verónica Viñas
León

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Carlos Cubeiro ha seleccionado a 66 personajes singulares de la cultura. Músicos, artistas y escritores componen ‘Raros, radicales y rebeldes’, una suerte de microbiografías espléndidamente ilustradas por el propio autor. En la nómina de ‘rarunos’ no podía faltar el poeta leonés Leopoldo María Panero

Leopoldo María Panero, cuya canción favorita era Dame veneno, de Los Chunguitos, se pasó media vida ingresado en psiquiátricos. Es, sin duda, uno de los escritores más esperpénticos en un mundo tan singular como el de la cultura, donde los ‘rarunos’ no son una ‘rara avis’. A Carlos Cubeiro le han salido 66, incluido el poeta leonés. En su libro Raros, radicales y rebeldes, espléndidamente editado por Modernito Books, realiza las microbiografías ilustradas de algunos de los escritores, músicos y artistas más estrambóticos de todos los tiempos. Las geniales ‘caricaturas’ están pensadas para ser arrancadas —una vez leídos los textos— y que los fans de personajes como Amy Winehouse, Charles Bukowski, Maruja Mallo, Oscar Wilde, Isadora Duncan o Luis Cernuda puedan enmarcarlos.

Panero.

El autor de Manual de autoayuda para suicidas escribe de Panero: «Es, como el hidalgo Quijano, un loco entreverado, es decir, sólo a ratos. Puede hablar, paranoico, sobre conspiraciones hacia su persona por parte de los servicios secretos de Estados Unidos o la monarquía española, pero rápidamente recupera un discurso intelectualmente brillante y plagado de fértil erudición».

Las suyas no son biografías al uso, sino pequeñas pinceladas para recomponer el retrato de unos extraños contemporáneos a los que «sólo su habilidad para escribir un poema, pintar un cuadro o bailar sobre un ring les ha podido otorgar la bula de perseverar en su diferencia. La singularidad les ha hecho un poco más libres, un poco más dueños de sus días, ya que no más felices».

En una única frase condensa sus mundos. «Esta es la historia de alguien que juega su vida a una sola carta: la literatura», dice a propósito de Bolaño. Sobre Bukowski: «Conoce bien la escoria de la sociedad y sabe retratarla». Recuerda de Luis Cernuda que «la ignorancia, la indiferencia o el olvido no han caído hoy sobre su obra, pese al empeño de tantos». A Gloria Fuertes le pesa más el ansia de vida que el deseo de suicidio: «Iba a tirarme al metro pero acabé tirándome a la taquillera». Janis Joplin, la hippie por antonomasia, «muere con sus ganas de ser feliz», según la afinada perspectiva de Cubeiro. De la polifacética musa y artista Maruja Mallo considera que «sigue siendo más importante su figura que su obra». De la inteligente Simone Weill, apodada ‘la virgen roja’, el autor la describe como «un verso suelto, sin discípulos, con una obra que se niega a publicar y que no será conocida, en gran parte, hasta después de su muerte». También rescata una frase lapidaria de Orson Welles: «Lo malo de las izquierdas americanas es que traicionaron y delataron a sus amigos para salvar sus piscinas». Casi todas las anécdotas que se cuentan sobre Valle-Inclán, paradigma de esperpento, son falsas. «Don Ramón sabe que sus lectores aún no han nacido y tardarán en hacerlo»...

Emily Dickinson

Luis Cernuda

Janis Joplin

Amy Winehouse

Charles Bukowski

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