Un nuevo humorismo
EL CAMELLO DE ORO José Antonio Ramírez Lozano Ed. Carpe Noctem, Madrid, 2018. 80 páginas

E s casi imposible reflejar el número de títulos premiados de José Antonio Ramírez Lozano, premios que se cuentan por docenas. El camello de oro parece obra irrelevante por su brevedad, pero encubre un argumento de personajes variados y mundos diversos relacionados por el fenómeno religioso.
Sin escapar del mundo en que vivimos, el novelista sitúa su novela en plena crisis económica, en un pueblo andaluz, dependiente de ese falso sentimiento religioso, vivido a veces de forma muy peculiar y atrabiliaria. Tales vivencias se manifiestan en la obra pero lo hacen desde su sentido ficticio, con poco respeto. Los negocios crecientes del protagonista, Ginés Vadillo, se unen a los de Amancio, de peor catadura y, sobre todo a los de don Rosendo Cubillas, el rico empresario de la zona. Para ellos la crisis es una crisis relativa, que no es obstáculo para su enriquecimiento. Aparte del mundo del trabajo, lo esencial se manifiesta en la forma de ser de los personajes, sobre todo las grandes autoridades de la zona, muy bien caricaturizadas, pertenecientes al estamento civil o religioso. De entre todo ellos sobresale Ginés, que mantiene una relación distinta con los personajes ricos y con su propia mujer. Frente a las ambiciones de su marido, Teresa es la bondad personificada, la encarnación del auténtico sentimiento religioso. Pero tiene un curioso y doble problema psicológico derivado de su soledad: el primero es que habla con los muebles desde un tono verdaderamente humano. Luce una muestra de prosopopeya pura, surgida tal vez de su falta de hijos. El segundo es su acendrada obsesión por el bordado.
Hasta el final no descubrirá el lector el mensaje incluido en el título de la novela, cuya significación polisémica depende de Teresa, que es quien obra el milagro, aunque sea un milagro plenamente humano.