Escribir es como sacudir las sábanas
Poemas para mi hermano álvaro Susana Barragués Ediciones El que no Duerme, Madrid, 2018. 76 pp. LIBROS

S usana Barragués es poeta y narradora. Entre sus poemarios figuran Los hipódromos del corazón (2002), Los amántopos (2010) y Surfing ecstasy (2016). Poemas para mi hermano Álvaro contiene, según señala la autora, reflexiones nacidas de experiencias y situaciones propias, reales, soñadas o imaginadas. Un primer poema se titula Temáticas , aludiendo sin duda a las del poemario: «el pensamiento interior sin la carnalidad de la palabra», la levedad de la emoción, el concepto desprendido del objeto en el que se asienta..; pero es solo un ideal: «Intento sublimarme, pero no puedo vivir exclusivamente de la esencia», añadiendo: «Mi corazón es musical», que alude probablemente a su visión poética, rítmica, de las cosas.
Entre esas reflexiones, por ejemplo: el amor como pieza superior, los huecos entre las cosas, entre significado y significante, entre página y página, la distancia entre las palabras y las cosas, el poder y los límites de la palabra, las formas y sus significados, la inspiración y la materia, las contradicciones de la existencia, inexplicables: «¿Cómo podía existir un árbol del conocimiento del bien y del mal si todo lo que había hecho Dios estaba bien?». Algunos de estos pensamientos versan sobre la poesía: «Escribir es como sacudir las sábanas: sólo un poco de aire, pero se duerme mejor»; «la poesía ha salido del bosque», porque se constata que junto a los vocablos tradicionales los de las nuevas tecnologías.
Pero lo importante es la singularidad de la poesía de Susana Barragués, a la que no encuentro parecido con otras escrituras. Su palabra parece hilvanarse como una cascada que tiene que contener; pero es una palabra llena de sentido, con propuestas inesperadas y llamativas. Con tendencia a metaforizar la realidad, la imagen es siempre sugerente: «El casi que es ese estado por el que las cosas se hinchan sin llegar a explotar»; además el poema es una contemplación de realidades que pueden parecer ajenas a la poesía, como la de los diferentes pescados en el mercado. De este modo, lo esperado conduce muchas veces a lo imprevisto, la observación normal a la sorpresa. Para ello hay que disponer de imaginación y de ingenio, como sucede con las definiciones de la almohada, en una imparable sucesión de greguerías: «Almohada con silueta de beso: para los que duermen boca abajo; almohada del mundo: la niebla; almohada mágica: la que te despierta con un suave soplo en el cabello».