El exilio visto por una niña

álvaro soto
Ya en el vientre de su madre, la escritora franco-iraní Maryam Madjidi (Teherán, 1980) fue protagonista de aventuras que muchos no tendrían en una vida entera. Hija de unos padres comunistas perseguidos por el régimen de Irán, su madre huía de la policía por las calles de su ciudad natal. Pero ante la amenaza de los ayatolas, la familia se exilió a París cuando Madjidi tenía cinco años. Se instalaron en un piso de quince metros cuadrados y la autora no quería cruasanes, sino los postres típicos de su país. Madjidi acaba de publicar en España Marx y la muñeca (editorial Minúscula), una biografía que se convierte en una reflexión sobre el exilio. «Los exiliados seremos siempre extranjeros», cuenta la escritora. «Incluso hay un momento en la vida, que a mí me llegó cuando cumplí 30 años, en que el exiliado debe asumir que nunca le considerarán un ciudadano del país de acogida, aunque él se sienta así. Yo me veía francesa, pero también descubrí que los demás no me consideraban francesa», subraya. En Marx y la muñeca , Madjidi explica el exilio desde los ojos de una niña, ella misma. «Si lo hubiera escrito desde el punto de vista de un adulto, probablemente hubiera tenido que posicionarme políticamente, denunciar la situación de los inmigrantes... Pero hacerlo desde la visión de una niña puede permitir a la sociedad reflexionar».