Diario de León

Samuel del Estal: 'La última llamada de Míriam Baichman'

Nació en Carucedo, vive en Madrid y es profesor en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense, donde imparte las asignaturas de Guion y Dirección Cinematográfica. ‘La última llamada de Míriam Baichman’ es su primera novela

Samuel del Estal, en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense en Madrid, universidad de la que es profesor.

Samuel del Estal, en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense en Madrid, universidad de la que es profesor.ALEJANDRO DEL ESTAL

Pacho Rodríguez
León

Creado:

Actualizado:

Toni, periodista televisivo, es despedido tras emborracharse y provocar un escándalo en la fiesta de CANAL XXI. Pero eso le importa poco, al fin y al cabo, era el desenlace lógico a su descenso profesional desde la cumbre del prime time de los informativos al oscuro rincón en la redacción de un programa de sucesos de bajo presupuesto en el que se encuentra hoy. Lo que de verdad le importa es la chica (Míriam).

Resulta que he aquí un experto en comunicación y periodismo y mundo audiovisual que encuentra emoción y sosiego, la adrenalina de la ficción y las herramientas necesarias para contar, en algo tan sencillo como un libro. Sentarse a escribir, crear, documentarse, mirar, asimilar... Puede que de todo pille algún detalle que pueda pasar a las páginas. Es Samuel del Estal. Nació en Carucedo, que eso tiene que dar impronta. Y ha vivido desde la profesión de periodista (por resumir) los vaivenes, ascenso y descenso de una profesión que aún así fascina. De hecho le sirve para tejer una trama de novela negra, policíaca, en la que ya sólo el planteamiento resulta de lo más jugoso. La última llamada de Míriam Baichman es su primera novela. Prometedora historia en la que tanto personajes como argumento ofrecen un rico lienzo vital.

—El periodismo ya no es lo que era… pero le pega un repaso a cuenta de la historia, parece.

—No es lo que era y creo que sucede más en el periodismo televisivo. Por ejemplo, la novela se desarrolla en dos momentos diferentes: en los años noventa y luego al principio de la segunda década de los dos mil. De manera intencionada, para que se vea el tránsito hacia la digitalización en los procesos en la producción de informativos y en el aumento de la superficialidad en los contenidos. Los contenidos ya no buscan acercarse a la verdad tanto como en seducir para aumentar la audiencia; o aún peor, acercarse sin pudor a intereses económicos o políticos. Creo que es muy bueno que el público sepa como se hace un programa informativo porque es, en muchos casos, como percibe la realidad de cada día. Por ejemplo, la mayoría de la gente no sabe que todas las noticias que se dan en el bloque de información internacional se hacen con imágenes facilitadas por agencias internacionales que efectúan envíos periódicos de imágenes y texto. A estas agencias, la mayoría anglosajonas, están suscritas, bajo contrato, todas las televisiones del mundo. De manera que lo que esas agencias envían es de lo que se habla en todos los noticieros del mundo. Y lo que es más importante; de lo que no se habla. El hecho de que el público sepa cómo se hace un noticiero, que conozca las herramientas periodísticas y televisivas propicia un periodismo más autoexigente y ético.

—En cualquier caso ha sido fuente de libros, novelas, películas. ¿Qué es lo que cree que fascina del periodismo?

—El lugar que ocupa entre la realidad y el público. La del periodista es una posición solitaria, pero poderosa y, al mismo tiempo muy vulnerable a interese espurios. El periodista siempre tiene una lucha de conciencia entre los principios deontológicos y su particularidad. Y esto está a la vista de todos, no como en otros trabajos. Por otro lado, esa posición de contar lo que sucede, ese derecho a informar le sitúa en una posición muy buena para la investigación de tramas sin las cortapisas que tiene un policía, por ejemplo. El periodista se puede tomar licencias y sobrepasar líneas en la búsqueda de la verdad que la policía no podría.

—¿Cómo lo traslada a esta historia de ficción? ¿Cómo plantea la historia que quería contar con un periodista de por medio?

—Me interesó sobre todo esa búsqueda de la verdad. Toni, el protagonista, toma conciencia de que esa verdad no existe. O, mejor dicho, solo existe cuando sucede, en ese instante efímero. En cuanto que se cuenta se pierde. En televisión, por ejemplo, existe la fantasía del «directo» que parece que es una forma de no mediación. Se le dice al espectador: Yo no se lo estoy contando, usted lo está viendo, está asistiendo a la realidad de lo que sucede en directo. Sin tener en cuenta que hay una selección de encuadre. Hay algo que se muestra y algo que no se muestra y, sobre lo que se muestra, una composición, una óptica, una altura de cámara… que privilegia unos elementos con respecto a otros.

—¿Cuales son las claves de la historia?

—Una de las claves es que toda esta búsqueda de la verdad está contada con una fuerte trama policiaca y con dosis de humor, pues Toni no es una persona completamente íntegra sino que tiene una pátina crápula y que se toma licencias. Así que no solo el lector comprende la producción de un programa informativo de televisión, sino que lo hace a través de la intriga de un thriller. Otra de las claves es la actualidad: el conflicto árabe israelí, los bulos, la postverdad. Pero además hay un trasfondo más serio. Toni se enfrenta a un encuentro en una fiesta con algo trascendental para su propia autenticidad como persona. Podríamos decir con su verdad como ser humano. Y a partir de ahí comienza una revisión de su pasado en donde tendrá que encontrar todas las pistas. Para investigar ese pasado, que de pronto es inaplazable, recurrirá al uso de todas sus armas periodísticas. Llegará a la conclusión de que esa verdad no existe sino que es algo relativo y conveniente.

—¿Disfruta escribiendo?

—Pues tengo que reconocer que me da más libertad y que la ficción me permite acerarme más a la realidad, aunque resulte paradójico.

—¿Qué periodismo se vive ahora en la facultad?

—Pues percibo gran preocupación por cómo el periodismo profesional y responsable en donde de una manera o de otra la intención es acercarse a la realidad, está siendo sustituido, por parte de influencers indocumentados o por comentarios breves y superficiales de chats muy próximos al cuñadismo. Por otro lado, la lucha constante por la seducción por el titular, por el texto corto e impactante. Pero también percibo en los jóvenes estudiantes ganas de encontrar modos de regeneración para todo esto.

—¿Tiene escritores de cabecera?

—Leo de todo. Novela negra, del XIX… Novela histórica. Mi escritor favorito actual es Juan Gómez Bárcena. También, Auster o Houellebecq, James, Galdós...

tracking