«Deseo recuperar la memoria existencial de las mujeres»
Lleva una vida entera dedicada a reivindicar a las mujeres que hicieron la historia. María Teresa Álvarez tiene una carrera forjada a base de talento y emoción. Con estos dos ingredientes acaba de presentar María de Magdala, la novela sobre la vida de la apóstol a la que Jesús eligió para dar la noticia de la Resurrección.

La escritora María Teresa Álvarez con la novela sobre María de Magdala
La escritora María Teresa Álvarez novela la biografía de la discípula que presenció la Resurrección de Jesús. La autora nos acompaña hasta el siglo I para acompañar a la mujer a la que la historia y la Iglesia relegó al papel de pecadora y reivindicar su papel decisivo en los albores del Cristianismo.
-¿Cómo ha evolucionado la figura femenina a lo largo de la historia?
— Mis primeros 15 años como periodista me dediqué a la información diaria en TVE. El cambio se produce unos meses después de mi traslado a Madrid, cuando a un compañero y a mí se nos ocurre presentar un proyecto para realizar un documental sobre Cristóbal Colón y los enigmas del descubrimiento. Fue en el rodaje de este documental cuando entro en contacto con un personaje histórico, una mujer. Una mujer que había sido maltratada y olvidada por todos, como un juguete roto. El guía que nos acompañaba en la ciudad portuguesa de Santarem, en un momento dado aludió al accidente que le había costado la vida al heredero de la corona de Portugal, y añadió que aquella desgracia se había producido por el mal de ojo de una monja, «la excelente señora», que era española. Cuando le pregunté su nombre me dijo; «creo que se llamaba Juana y era sobrina de Isabel la Católica». Se estaba refiriendo a Juana, más conocida como «La Beltraneja», que fue obligada a ingresar como monja por la reina Isabel. Me dio tanta pena lo que estaba escuchando, que me propuse estudiar a fondo al personaje. Cuando conocí su vida pensé que tenía que poner mi granito de arena para hablar de ella. Como era difícil que TVE aprobase un solo documental sobre una mujer casi desconocida, se me ocurrió buscar a otros personajes femeninos maltratados u olvidados por la Historia. Me encontré con un verdadero filón. Así nació la serie Mujeres en la Historia, que me permitió entrar en contacto con la vida de 43 mujeres. Y gracias a ellas empecé a escribir libros. Sin duda, la figura de la mujer ha evolucionado considerablemente. Los tiempos han cambiado. Yo siempre digo que en esa evolución ha influido la labor desarrollada por el feminismo y también la aparición de los electrodomésticos. Ahora, las mujeres pueden estudiar, trabajar… Desgraciadamente, aunque menos, aún sigue existiendo la discriminación a la hora de ocupar cargos de responsabilidad. También en algunas profesiones existen diferencias salariales.
— ¿Se calificaría autora feminista?
— La verdad es que no me gustan mucho las etiquetas, pero si se entiende por feminista que intento recuperar personajes femeninos en la Historia, que han hecho cosas importantes y que han sido silenciadas. Si se entiende por feminista, que, como mujer, deseo recuperar la memoria existencial para saber que las mujeres han pintado, esculpido, escrito… No existe nada, que haya hecho el hombre, que no lo haya hecho la mujer en inferioridad de condiciones. Si se entiende por feminista que considero interesante mirar la historia con ojos de mujer (somos distintos y ponemos el acento en otras cosas, y sin duda la visión se amplía, al hacerlo desde otro ángulo. Si se tienen en cuenta estas premisas, estoy de acuerdo: soy feminista. Dicho esto, me gustaría matizar algo que no me agrada. Siempre se buscan etiquetas para aludir a lo escrito por mujeres, cuando no sucede los mismo con los hombres. ¿No existe la literatura machista? Siempre recordaré algunos comentarios sobre las novelas de Corín Tellado, en los que calificaban su obra como de consolación para mujeres. Yo, leía novelas de Marcial Lafuente Estefanía, y nunca escuché que nadie aludiera a ellas como de consolación para los hombres.
— Qué mujer a lo largo de la historia le ha marcado más y por qué.
— Todas las mujeres sobre las que he escrito me han enseñado muchas cosas. Incluso, algunos de mis personajes de ficción, me han descubierto facetas de mi personalidad. Pero, las mujeres que más me han impresionado han sido María Pacheco ‘la Comunera’ y María de Magdala. De María Pacheco, me impresiona la convicción de sus ideales. Ella, cuando su marido y los otros dos capitanes comuneros son ajusticiados en Villalar, se hace fuerte en el Alcázar de Toledo y mantiene vivo el movimiento comunero durante varios meses. Es admirable su comportamiento. Cuando los realistas le ofrecen un trato de favor, si se rinde, María rechaza tal ofrecimiento y dice que ella recibirá el mismo trato que el más humilde de los sublevados. María, murió en la miseria en Portugal. Nunca se doblegó para pedirle perdón al Carlos V, porque estaba convencida de que había luchado por algo que consideraba justo. Era hija del Conde Tendilla y había recibido la misma educación que sus hermanos varones. Gracias a ello, María estaba preparada para argumentar y luchar por lo que consideraba justo y rechazar lo injusto. María de Magdala, también fue una mujer fuerte, inteligente y valiente. Una mujer que deseaba ser protagonista de su propia existencia, en una sociedad en la que las mujeres no significaban nada. Ella fue la discípula más valiente de Jesús de Nazaret. La admiro por tantas cosas…Sobre todo, por su entrega total, sin reservas, a Jesús. Te confieso que me gustaría parecerme a ella.
— Su último libro, sobre María de Magdala, se ha convertido en un best-seller. ¿Cómo se pone a trabajar sobre la discípula de Cristo y cómo llenas el gran vacío que hay de ella en la historia y en la propia Biblia?
— Qué más quisiera yo que fuera un best-seller. Aunque estoy muy contenta de haberlo escrito. Y sobre todo me hacen muy feliz los comentarios que me hacen llegar algunos lectores. Escribir sobre María Magdalena ha sido difícil, ya que casi no existen datos históricos sobre su vida. Pero ha sido muy hermoso acercarme a ella y a Jesús de Nazaret. En el Nuevo Testamento es la mujer más citada, a pesar de ello es muy poco lo que se dice de ella. Yo, como han hecho otros autores, también he creado a «mi» María Magdalena. No la he imaginado de forma caprichosa. Me he documentado a fondo sobre la vida de las mujeres en aquel tiempo e intenté meterme en el alma de María hasta que conoce a Jesús. Las primeras doscientas páginas del libro me imagino la vida de María, teniendo muy presentes las condiciones de vida de aquella época.
—¿Por qué aún hay gente que sigue pensando en ella como la pecadora?
—En el siglo VI, el papa Gregorio I, san Gregorio el Magno, escribió en una de sus homilías que; «la mujer descrita por Lucas como pecadora, llamada María por Juan, creemos que es la María de la que fueron expulsados siete demonios, según Marcos». De esa forma el papa concluyó que esos tres personajes eran la misma persona. Desde entonces, prevaleció la idea de que María era la pecadora arrepentida. Figurando en el calendario litúrgico como Santa María Magdalena Penitente. Esta imagen fue reflejada reiteradamente en las artes: pintura, literatura, escultura… De ahí que, como bien dices, se siga pensando en ella como la prostituta, a pesar de que Pablo VI, después del Vaticano II, reivindicó el buen nombre y la trascendencia histórica y bíblica de María Magdalena, mandando retirar del calendario litúrgico el apelativo de «Penitente». Desde entonces dejó de leerse, el día de su festividad, el Evangelio de San Lucas sobre la mujer pecadora. Más tarde san Juan Pablo II en «Mulieres Dignitatem», escribe «Antes que los apóstoles, María Magdalena fue testigo ocular de Cristo resucitado, y por esta razón fue también la primera en dar testimonio de Él ante los apóstoles». Y el papa Francisco ha decretado que el día de su festividad sea declarado fiesta en el calendario romano general. La rectificación se ha hecho, pero es muy difícil cambiar la opinión general después de haberla considerado prostituta durante siglos.
— ¿Cuál es su visión personal de María?
— Creo que era una mujer fuerte y valiente. En lo poco que sabemos de su vida nos lo demuestra. Acompaña a Jesús camino del Calvario. ¿Dónde están los apóstoles? María tuvo que haber sufrido con el papel que la sociedad judía de entonces asignaba a las mujeres. Por ello cuando conoce a Jesús que, es distinto a todos, se entrega a él.
— ¿Por qué cree que se la ha desvirtuado a lo largo de la historia?
— No es María Magdalena la única que ha sido desvirtuada u olvidada por la Historia. Muchas mujeres, que ha jugado un papel importante en su tiempo, han sido borradas de la Historia. Es como si lo realizado por mujeres se asentase en terreno pantanoso y fuese engullido, desapareciendo de la superficie. Hemos vivido épocas de un machismo feroz y la iglesia no ha sido ajena a estas corrientes. Muchas veces me he preguntado ¿por qué nunca san Pablo alude a María Magdalena? Es como si no hubiera existido. Pero él no tiene la culpa, habla de lo que le han contado. Pablo no ha sido testigo directo en la vida de Jesús. A pesar de la importante labor que María desarrolla en las incipientes comunidades cristianas, su trabajo se va silenciando…
—Los personajes están tan bien dibujados que somos capaces de hablar con ellos. ¿Cuál es su técnica a la hora de componer los personajes de las novelas?
—Me halaga lo que me dices, porque para mí el problema al crear personajes es conseguir que sean creíbles. En principio los creo para que me ayuden en el relato, para que me permitan descubrir la personalidad del personaje protagonista, en este caso María. Moria, es una niña judía a quien María cuenta su vida. Moria podría ser cualquiera de nosotros si pudiéramos sentarnos al lado de María Magdalena. El libro está escrito en primera persona. Gamal, es un viejo criado, creado para que María pueda viajar; es un personaje entrañable. Amira y Flavia, una judía y otra romana, son las dos mujeres que ayudan a María, cada una a su manera. Los personajes, según discurre la narración de la novela, van cobrando vida propia, y a veces, me obligan a llevarlos por donde yo no había pensado.
— ¿Cuál es el momento definitivo en la relación entre Jesús y María?
— Yo, creo que desde el momento en que Jesús la mira y pronuncia su nombre, María se siente una persona nueva. Una mirada que te produce paz, que te ilumina. Desde ese mismo instante las sombras desaparecen de la vida de María. ¿Tú te imaginas lo que sentirías al encontrarte con un hombre, (en aquellos tiempos) que trata a las mujeres como seres humanos, y que solo hace ayudar a los demás?
— Qué se sabe y qué no sobre ella
— Sólo se sabe que nació en Magdala, que ayudaba con sus bienes a Jesús y a quienes lo acompañaba (lo que prueba que no era una persona sin recursos), que Jesús expulsó de ella siete demonios, (pueden ser pecados, defectos, enfermedad) y que fue la primera en conocer la resurrección del Señor. Esto es que lo que siempre debemos tener presente; María Magdalena es la primera que sabe que el Maestro ha resucitado. De alguna manera el libro evoca una religiosidad profunda.
—¿Qué nos enseña el mensaje de María?
—María nos enseña, con su ejemplo, que no debemos tener miedo a seguir a Jesús. Reconforta su ejemplo de fidelidad y amor. Ella se fía del Maestro, por eso se atreve a adentrarse en la noche para acudir al sepulcro. Es una discípula ejemplar que nos enseña el camino. Somos muchas las mujeres que hoy, en pleno siglo xxi, la consideramos un modelo a seguir, igual que les habrá sucedido a mujeres de otras generaciones. Por ejemplo, las dos santas y doctoras de la Iglesia, Teresa de Ávila y Teresa de Lisieux, hablaron de la ayuda espiritual recibida de María Magdalena. María, con su ejemplo, nos dice que cada uno puede seguir a Jesús desde cualquier lugar. Desde cualquier ocupación o trabajo que desempeñemos. Y nos dice que debemos difundir sus enseñanzas, recogidas en el evangelio. Difundirlas con nuestro ejemplo, queriendo, respetando y ayudando a los demás. María, nos pide que el amor sea una constante en nuestro diario vivir. Ella lo sabe muy bien porque ha sido testigo de que el Amor es más importante que la muerte.