Lanzamiento literario
'La isla de Garibaldi': las vidas contadas de Cristina Fanjul
Periodista de Diario de León, publica con Eolas su primera novela, en la que se sumerge en el destino imprevisto de unos personajes marcados por la Guerra Civil para los que la supervivencia y la redención posterior fue la única victoria

Cristina Fanjul, este pasado miércoles, con un ejemplar de su novela 'La isla de Garibaldi'.
Tras la sublevación que divide a España en dos, un coronel del ejército es condenado a muerte. Su destino cambia cuando un minero, humilde y anónimo, se sacrifica para salvarlo, muriendo en su lugar. Ese acto marcará para siempre al militar, que cargará con la deuda moral de una vida prestada a través de los años oscuros de la guerra... La isla de Garibaldi (Eolas), una novela de Cristina Fanjul, periodista de Diario de León, que ya está al alcance de los lectores, se presenta así. Pero es también mucho León y provincia, las familias y las clases sociales. Y la memoria y el destino. Incluso de los sentimientos que asaltan a la propia autora sobre el yo colectivo de España. Llega Fanjul así con una novela de alta emoción literaria, más que recomendable. Porque cuando un periodista se pasa al libro hay que echarle un ojo. No vaya a ser... Aunque sólo sea por cuidarle. Suele haber razones que no escapan al radar, que son las normales, casi de ordenado ciclo vital. Y hay otras veces, que sí, que son el resultado de una tesis que se le cuela al autor sobre quiénes somos y no puede parar de cuestionarlo todo. El tiempo en el pasado, presente y el futuro. En el caso de España, algo peliagudo. En esos frentes y personajes, Fanjul, periodista de actualidad, de Cultura, de reportajes de mirada larga, de investigación, navega en historias que seguro a muchos de los lectores les traerán recuerdos de páginas pasadas de sus vidas. De entrada, este viaje literario de un siglo, en el que aunque escondido se detecta que ella ha rebuscado en lo cercano, lo publica en esa tierra de acogida narrativa que es Eolas con Héctor Escobar a la dirección. Destaca ya como primer impacto de belleza la foto de la cubierta, obra de Virginia Morán, fotógrafa de este periódico, que donde pone el ojo cuenta una historia. Portada para esta isla en la que Fanjul no juzga ni se decanta. Resultado: tiempo de guerra en el que salen malparados ambos bandos. Y en el que hay también un apartado o tema fundamental en la identidad individual y colectiva. Incluso en la pérdida. Puede ser este libro multigeneracional y un excelente lugar para el lector y lectora conectados por los años. Un libro con enjundia pero que se lee fácil en una historia reconocible en la que los personajes llevan en volandas al lector. ¿Regalo de Navidad? Perfecto. Hay suficientes motivos.
Para explicar Cristina Fanjul por qué llega a la novela, lo primero que hace es descartar el factor superventas. «Por un lado he escrito este libro para ver que soy capaz de escribir una novela. Me puse a escribir un libro que en principio iba a ir sobre el Expediente Picasso. Siempre ha habido un enigma, sobre qué pasó, qué pasó con lo demás. Me quería centrar en eso y en la Guerra de Marruecos. La Guerra de Marruecos para contar que para España fue un punto de inflexión. Y esa guerra fue el origen de alguna manera de todo lo que nos ha pasado hasta ahora», afirma.
Aventurar éxitos literarios puede ser un deporte hasta de riesgo. Pero hay en La isla de Garibaldi el relato que engancha, los personajes que dejan huella y una trama que interesa desde lo histórico a lo familiar y personal. «¿Nunca más seremos lo que somos?», se pregunta un personaje, dejando constancia del exilio interior que supuso la Guerra Civil más allá de los acontecimientos y nombres históricos. «Yo tenía claro que quería que hubiera un personaje que fuera Marcelo. Que hubiera un intercambio de vida. Pero luego poco a poco la historia fue cogiendo vida propia y aparecieron más personajes como su hija Sara. Surge una Odisea en la que Marcelo es Ulises y su mujer, la diosa que le ofrece la inmortalidad. Y todo transcurre durante la guerra y la posguerra».
La isla de Garibaldi se cuenta así como el viaje del protagonista desde los desiertos de Marruecos a las minas de León, su odisea en el escenario diplomático europeo previo a la II Guerra Mundial y la colaboración con los servicios secretos británicos durante la Guerra Civil. La isla de Garibaldi recorre un siglo de la historia española en una narración que entrelaza la tragedia personal y la colectiva.
Hay un personaje clave, que funciona como un faro desde dentro, en el que Cristina Fanjul deja toda una reflexión de vida. Se trata de Doro, un personaje de máxima potencia narrativa en toda la historia. «Doro, en realidad aparece desde mi experiencia personal. Existe. En realidad se llama Agus. Crió a mi abuela. Y es esa persona que luego crió a mi madre y después a mi. Doro es un tributo a todas esas personas que no tuvieron vida para dar vida a los demás. Que tuvieron una vida durísima, trabajando desde pequeñitas y que nadie les ha agradecido nada. Una vida de servidumbre. En mi caso era como si fuera de la familia. Pero, en cualquier caso es alguien que toda su vida se ha trabajado para que los demás estén bien. En la novela ese personaje hace todo eso y todo gira alrededor de ella. Al final, es la que decide que una persona muera por otra y hace que ese suceso siempre esté en la historia de esa familia», explica la autora.
En el personaje de Doro encuentra Cristina Fanjul ese personaje que representa a los anónimos que no aparecen en las historia generales pero que forman parte influyente del discurrir. En el caso de La isla de Garibaldi, de la identidad perdida, la derrota, la vida y la muerte y la esperanza de la reconciliación. Por eso también se presenta como «un relato de culpa, redención y memoria, pero también una mirada crítica a la forma en que, ochenta años después, se reescriben los recuerdos y se manipulan las heridas de un país que aún no ha terminado de reconciliarse con su pasado».
Puede que realmente, esta primera novela de Cristina Fanjul sea la mezcla de los sentimientos y una tesis para entender qué es España. Ambos terrenos presentes en lo personal y lo periodístico. Incluso, como hay mucho León y provincia, para dejar constancia de esa condición de leonesa en lugar preeminente muchas veces a su pesar. Y casi de manera filosófica, su particular viaje en búsqueda de la identidad individual y colectiva.