Juan Loste, escritor leonés: "Lo más punk ahora es leer"
Publica su tercera novela, titulada ‘Menina a mi pesar’ (Durii Editorial)

Juan Loste, la semana pasada en Madrid.
Escapó del mundo de los negocios por la rendija de la literatura cuando se dieron unas circunstancias excepcionales, externas. Era una forma de escapar, como manera de hablar, de una carrera profesional exitosa que parecía que le tenía atrapado entre la vocación y la ambición. Pero resulta que llegó el confinamiento y la actividad se detuvo y en ese reposo obligatorio, aun con las preocupaciones por sus amigos, familiares y sus padres, se reencontró con su pasión por escribir. Era 2020 y reconoce que fue feliz. Y le dio un cambio radical a su vida. Seguro que no fue fácil, como tampoco lo habrá sido cumplir con esfuerzo su empeño de escribir y publicar. Acaba de lanzar al mercado Menina a mi pesar, y los primero resultados en cuanto a críticas y opiniones no pueden ser mejores. Tal vez, en estos seis años ya haya consolidado una carrera en donde la literatura, escribir, ser escritor y el riesgo de trabajar en un sector frágil es su forma de vida. El otro resumen de este leonés nacido a finales de los años 60 es que las musas le pillaron trabajando, ni siquiera delante del folio en blanco, puesto que ya llevaba mucho escrito. «Al final, estoy ya en esta tercera novela y sigo escribiendo. La primera era una prueba de fuego. Ahora me siento más tranquilo», reflexiona al respecto.
Menina a mi pesar es un recorrido y retrato de una familia en decadencia en cuanto a no reconocer esa situación y las tramas que surgen y que se desenvuelven en términos actuales. Eso le ha llevado a que cuando, como siempre suele hacer, se la pasó a los que suelen leer primero sus escritos, ya le llegó que cuajaba el interés por estas historias, en donde Loste ha incorporado el sentido del humor. «Sí, todo gira alrededor de una familia venida a menos, en la que se da esa lucha por mantener el estatus. Como en muchos casos, gente con patrimonio y sin liquidez. Todo se mezcla por una serie de razones con la Ley de Memoria Democrática. Hay algo de sátira, retranca, al estilo de La Escopeta Nacional», remarca.
Estos ingredientes, por supuesto, tienen intencionadamente conexión con los tiempos actuales: «La realidad supera a la ficción y en estos momentos en España se cumple a la perfección», reflexiona.
En Menina a mi pesar (Durii Editorial) confluye la crítica social, el conflicto de clases y la lucha intergeneracional, de modo que el nudo se desarrolla tanto en ese ámbito familiar como en el social y general. Afirma el autor que pretende abarcar lectores de todas las edades y que en cierta manera lo consigue. De hecho, lanza un capote a las generaciones más jóvenes asegurando que «no sólo los mayores conectan con la historia sino que hay jóvenes que se interesan y además creo que se interesan también por la lectura. Yo pienso que hoy en día no haya más punk que ser lector», añade casi como un eslogan perfecto de una supuesta campaña de atracción a la lectura. «En el libro se aborda todo eso porque a veces cuando se habla de conflictos de clases hay mucho también de generaciones que viven en contextos distintos y por eso a veces no se entienden», remarca. «Yo me fijo mucho en los jóvenes. Y te diría que además de todo lo que se dice de ellos yo no sé si siempre estamos a su altura. Ellos están en esa edad disruptiva, de matar al madre. Puede que algunos encuentren ahora en la escritura y la lectura la mejor de las rebeldías», sugiere.
En lo personal, a día de hoy, Juan Loste afirma sentirse «más valorado. Me siento mejor. Porque escribir es un acto solitario, pero publicar es una labor de equipo. Y encontrar sintonía en los dos ámbitos hace que me sienta muy bien», dice.
Juan Loste es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, obtuvo una Beca de Internacionalización Empresarial del ICEX España y desarrolló buena parte de su trayectoria profesional en el Banco Santander, con destinos en Nueva York, Frankfurt y Madrid. Más adelante dejó el mundo de la banca para colaborar en el desarrollo de marcas españolas como Uno de 50, El Ganso o Ulises Mérida. Con vocación literaria tardía, su escritura se caracteriza por un estilo directo, irónico y muy permeable al lenguaje popular. Confinados en Gower supuso su debut narrativo y el arranque de una trayectoria que continuó con Isabelle, la astilla de un mal palo. Menina a mi pesar es su tercera novela: una obra en la que humor negro y crítica social articulan toda la narración.
Asegura él mismo que además de escritor es un lector todoterreno. «Me encanta leer libros y prensa. Porque me gusta estar informado», asevera. Con todos esos mimbres: lectura, ficción, prensa, escritura y observar lo que pasa por la calle llega Juan Loste a componer esta Menina a mi pesar.
«Quizás me falte el talante orgulloso y despótico de la alta aristocracia. Sin embargo, de ardides y triquiñuelas ando sobrada, lo que me ha permitido sobrevivir en una pecera repleta de pirañas mimadas y hambrientas. ¡Y no ha sido fácil!», dice ese personaje de la novela, que se tiene que mover entre un pasado aristocrático y los nuevos tiempos. Y es que tras sufrir la undécima crisis económica y la promulgación de la Ley de Memoria Democrática, los marqueses de Cervina pugnan por mantener su statu quo en el Madrid de los Austrias. Receptora de los descartes genéticos de la familia, la heredera de los Cervina recibirá el sobrenombre de La Menina. Y, tal como le ocurriera a Mariabárbola, su destino quedará ligado a un cuadro: un lienzo de valor incalculable convertido en tabla de salvación para los descendientes de una saga familiar en vías de extinción.