Manuel Chaves Nogales: un liberal entre bestias
Rafael Escuredo acaba de presentar la obra ‘Recuerda’, en la que se pone en los zapatos de Manuel Chaves Nogales, y asegura en esta entrevista que el autor de ‘A sangre y fuego’ «nos enseña que la confrontación acaba siempre en violencia»

Manuel Chaves Nogales en una imagen histórica
La figura de Manuel Chaves Nogales vuelve a cobrar actualidad en un tiempo marcado por la polarización política y el deterioro del debate público". Así lo sostiene Rafael Escuredo, que reivindica en Recuerda. El sueño liberal de Manuel Chaves Nogales la vigencia del periodista sevillano como símbolo de la conciencia democrática, la convivencia y el respeto al adversario político. El que fuera presidente de la Junta de Andalucía considera que la gran lección de Chaves Nogales sigue plenamente vigente en la España actual. «Nos aporta conciencia democrática, respeto al adversario político y convivencia ciudadana», afirma. A su juicio, cuando desaparece esa cultura democrática, la confrontación política deriva fácilmente en el insulto y, posteriormente, en la violencia como herramienta para resolver conflictos.
El autor andaluz observa inquietantes paralelismos entre el clima político que retrató Chaves Nogales y el escenario contemporáneo. «La España que no triunfa es la España insurgente», señala, refiriéndose a quienes, incapaces de alcanzar el poder mediante el voto ciudadano, «tratan de imponerse por la fuerza o cuestionando la legitimidad democrática».
En ese sentido, Escuredo asegura haberse «puesto en los pies y en el alma de Chaves Nogales» al contemplar determinados comportamientos políticos actuales. Critica especialmente que, años después de unas elecciones, todavía existan sectores que no acepten plenamente los resultados surgidos de las urnas ni la legitimidad del Gobierno.
La obra más representativa del periodista sevillano, A sangre y fuego, ocupa un lugar central en la reflexión de Escuredo. Para él, el libro constituye una advertencia sobre las consecuencias extremas de la polarización política y social. «Resume la locura y la barbarie de un tiempo donde la violencia se impuso frontalmente a la razón y a la vida», explica.
Respecto a la posición ideológica del escritor, Escuredo recuerda que Chaves Nogales fue siempre cercano a Manuel Azaña, pese al carácter complejo del dirigente republicano. También destaca la esperanza que depositó en Juan Negrín durante los últimos compases de la Guerra Civil, en una España democrática que finalmente no encontró respaldo internacional tras la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial.
Preguntado por cómo reaccionaría Chaves Nogales ante la España de hoy, Escuredo cree que observaría con preocupación el regreso de «una España anclada en la bronca y la confrontación». En su opinión, el periodista lamentaría que no se hayan aprendido las lecciones históricas ni el enorme coste político, social y económico que supusieron aquellos enfrentamientos.
Escuredo también compara el panorama periodístico de la época de Manuel Chaves con el actual. Recuerda que diarios como Ahora y ABC representaban respectivamente sensibilidades liberales y conservadoras. Hoy, afirma, podrían encontrarse ciertos paralelismos en voces como Julia Otero desde posiciones progresistas y Carlos Herrera desde posiciones conservadoras.
Finalmente, Escuredo establece una diferencia tajante entre la Segunda República Española y el Dictadura franquista. Mientras define la República como «un régimen de libertades, cultura y laicismo», considera que el franquismo se sustentó en «el autoritarismo, el ejército y la Iglesia» como pilares fundamentales.
Con esta reivindicación de Chaves Nogales, Rafael Escuredo no solo recupera la memoria de uno de los grandes periodistas españoles del siglo XX, sino que lanza también una advertencia sobre los riesgos de una política instalada permanentemente en la confrontación.