Diario de León
Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

H ay, para mí, pocas estampas tan sugerentes como la de un pastor con sus ovejas. Y es que, aparte de la estética que pueda acompañarla, ovejas y pastores me recuerdan algo que, ahora que me voy haciendo mayor, estimo cada vez más: mi infancia.

Los veranos montañeses transcurrían lentos a la sombra del Burín, que veía retornar del valle los carros cargados de hierba y contemplaba las tardes de baño de los niños que cortaban el agua con piedras.

Allá donde terminaban las laderas umbrías del Burín tenían su espacio, y su vivir, las merinas de ojos tristes. Y Maximino, que guardaba en el estío las sus ovejas y los sus corderos con una pasión y un cariño extraordinarios. Y Lazo, Corbata y Bocanegra, que dormitaban con la cabeza oculta entre las patas, las orejas gachas, hasta que alguien se aproximaba a un rebaño custodiado con celo.

Si cierro los ojos todavía puedo ver sonreír a Maximino junto al chozo de varas y tapines. A las sus ovejas. Y a mi madre, que reparte pan y gruesos pedazos de chocolate.

tracking