Profusa utilización de recursos metaliterarios
El misterio de la
torre del reloj
Amparo Carballo. Ilustraciones: Verónica Conde. Poemas: J. L. García Herrero. Prólogo de Alfonso García. Ediciones Hontanar, Ponferrada, 2009. 142 pp. A partir de 14 años
Autora de libros de prosa y poesía, Amparo Carballo ha cultivado también la literatura fantástica juvenil en Cuarenta mil palabras , mundo que de alguna manera recupera en El misterio de la torre del reloj, un homenaje al mundo de la creación y especialmente al del libro . Todo flota en un mundo en el que la Fantasía y la Realidad, presentes como personajes al final de la obra, condicionan el tratamiento de lo narrado. Esa bipolaridad de recursos, antagónica sólo en apariencia, se complementa con un intenso manejo de los recursos metaliterarios presentes, como señala Alfonso García, en Cuarenta mil palabras , un guiño que no escapa al lector. Los recursos citados tienen su apoyo además en un constante y variado manejo de la prosopopeya, tanto en la condición del personaje del Gato, compañero inseparable de la protagonista, como en la condición animada de los libros.
La unión que mantienen la escritora Viviana y su Gato es absoluta: al comienzo de la novela, el ilustrado felino le confiesa: «He soñado contigo y con tu novela. Fue genial, mientras buscábamos cuarenta mil palabras para construirla...». En el sueño estará el origen de este viaje fantástico al mundo desconocido de los libros, en el que ambos vivirán experiencias inesperadas y conocerán curiosos personajes. El motivo de tales experiencias es claro: Viviana, con su novela, enviada por el Gato a un concurso literario, se ha convertido en ganadora del premio. Pero la presencia del Diablo del Diccionario (que exige sus derechos de autor de acuerdo con el contrato que Viviana había firmado con él) complica las cosas. La presencia del alquimista Espeso, fruto de un inesperado deus ex machina , será el guía idóneo para llegar al Universo Biblioteca, donde pretenden recuperar y destruir el contrato que amordaza a Viviana.
El Universo Biblioteca (especialmente el Depósito de los Libros Olvidados, El Palacio Silencioso del Saber y la Caja de las Letras...) se presenta así como el mundo de la Fantasía y de la irrealidad, en el que el libro se erige en motivo esencial. La presencia del ladrón Presbicio les llevará a la Librería del Diablo. Después de tribulaciones diversas, conseguirán su objetivo y Viviana logrará asistir a la entrega del Premio, aunque sin poder librarse del Diablo del Diccionario. Con la presencia de Realidad y Fantasía, elementos esenciales de la creación literaria, la obra se cierra de forma circular, con una técnica claramente unamuniana. Volvemos al comienzo del libro, pero sobre todo, retornamos al convencimiento creativo de Viviana, acaso alter ego de la autora: «Muy bien. Yo me quedo aquí. Estoy más despierta que nunca: jugaré con las palabras...» (p.138). Contemplando «el perfil estático del Gato encaramado en la Torre del Reloj», Viviana entornó los ojos, plena de convencimiento: «La historia comenzaba de nuevo» y Amparo Carballo repite así el homenaje a la creación, mensaje apasionado de estas páginas.