STEL PAVLOU. ESCRITOR
«Pretendo que los lectores se diviertan barajando determinadas posibilidades»
Q ué tal han recibido los críticos y los lectores su novela Las siete pruebas ? ¿O no presta atención a ese tipo de cosas?
-”Aquí es donde se supone que tengo que decir que trato de que eso no me afecte. Para cada crítica que te hincha el ego siempre hay algún idiota rencoroso que te da una patada. La verdad es que me resulta muy difícil de tratar de ignorar el feedback . Pero, afortunadamente, hasta ahora Las siete pruebas ha tenido una acogida extraordinariamente positiva.
-”¿En qué se diferencia esta novela de la anterior, El códice de la Atlántida ? Las dos tienen sus raíces en las leyendas griegas. ¿Qué es lo que te atrae de esos temas en cuanto a tu ficción?
-”En cuestión de estilo, argumento y caracterización de los personajes, es como comparar manzanas con naranjas. El códice de la Atlántida es una novela de aventuras, con un montón de suspense. Son los sucesos externos los que conducen la historia y los personajes que, por la naturaleza de la historia, se desdibujan un poco. Está lleno de gags al estilo Indiana Jones. No sólo toca la mitología griega, sino también la mundial, desde mitología egipcia hasta china. Es como convertir Joseph Cambell en un héroe de acción. Las siete pruebas , por otra parte, es algo totalmente diferente. Tiene más monólogos internos sobre cosas más profundas y básicas. Es visceral, tiene mucha más riqueza emocional. Es una historia sobre la venganza, sobre lo que significa ser humano, y más aun, sobre la naturaleza de los hombres. Es una fábula sobre la identidad, sobre el peso de la educación y la cultura frente a lo innato, a las características de nacimiento del ser humano. Está empapada de psicología y trata sin tapujos temas como el incesto, las muertes cruentas y el sexo. Además, su argumento pasea por siete periodos de la historia distintos, el periodo contemporáneo y lineal que dirige a lo largo de la novela la historia detectivesca, y los flashbacks que llenan las lagunas en la historia.
El uso de la mitología tiene dos funciones diferentes en cada libro. En El códice de la Atlántida , es parte de un gigantesco puzzle que tiene que ser resuelto con pistas desperdigadas en las historias. Mientras que en Las siete pruebas , los mitos son nuestra historia, contienen algunas verdades intrínsecas sobre quiénes somos y qué nos ocurre cuando tomamos ciertas decisiones.
Me han dicho que el tipo de autor que escribe El códice de la Atlántida no debería escribir Las siete pruebas después, pero según mi experiencia, las personas somos más complejas que eso. Todo el mundo tiene facetas. ¿Acaso los escritores no?
-”¿Cómo piensas que debería o podría clasificarse tu escritura en cuanto a género? Aunque tus novelas se han clasificado como «para todos los públicos», parece ser que tienes una mayoría de lectores aficionados a los temas de fantasía y ciencia ficción. ¿Cómo crees que sería tu lector ideal?
-”No creo que sea cuestión de lo que yo piense, yo sólo hago lo que me gusta. Creo que es más una cuestión de cómo se sientan los lectores. Conozco a gente que nunca ha leído ciencia ficción a la que le gustan mis libros, y conozco a gente aficionada a la fantasía y a la ciencia ficción que normalmente no lee thrillers . Lo que espero es estar consiguiendo al menos abrir puertas a la gente a la que le gusta pensar y no tiene miedo de explorar nuevos territorios en los que no había pensado antes.
-”Con tu interés y experiencia en el cine, ¿qué diferencia hay entre el modo en que escribes y una película? ¿Piensas en cómo se pueden adaptar tus libros a un guión cuando escribes? ¿Es más fácil para ti escribir para uno u otro medio?
-”¡Eso son muchas preguntas en una! El cine es diferente respecto a que mientras que el diálogo y la acción cuentan una parte de la historia, las imágenes tienen que contar otra cosa diferente, así que cada página de un guión trata de hacer dos cosas a la vez. Además, los guiones son muy parcos en palabras. Hay una fórmula para calcular el tiempo: una página equivale a un minuto de metraje. También es importante dar con un director que sepa traducir en imágenes el texto que has escrito. Los libros dan mucha más libertad para explorar, para entrar en la mente de los personajes, para imaginar complicados escenarios que ningún decorado podría reproducir, para desarrollar temas e ideas en profundidad y sin limitaciones de tiempo. Cuando escribo una novela nunca pienso en cómo podría adaptarse, aunque tengo una imaginación muy visual; siempre la he tenido. Es como si tuviera un reproductor de DVD en la cabeza, viera mi historia y tratase de escribir lo que veo. Siempre me ha gustado dibujar y pintar, percibo el mundo en imágenes. La verdad es que no me cuesta trabajo escribir, pero cuando me parece fácil es que probablemente no lo estoy haciendo bien-¦
-”¿Qué haces para divertirte?
-”Lo primero que debería decir es que desde que me he convertido en escritor a tiempo completo, el tiempo que tengo para leer por placer casi ha desaparecido por completo. Mientras crecía, leí mucho a Douglas Adams y a Robert Heinlein. Es una mezcla algo extraña. Y un poco de Arthur C. Clarke, tengo gustos eclécticos. En cuanto a ficción, me encantan Kim Stanley Robinson, Patricia Cornwell, Jeffery Deaver, Michael Crichton, Michael Marshall (Smith), Bo Fowler y Kurt Vonegut. También Steven Pressfield y Manfredi. Dentro del género de la no ficción, leo de todo. En cantidades ingentes. La investigación es algo que me encanta de mi trabajo, y admito que puedo concentrarme tanto que tengo que recordarme que está muy bien pero que se supone que estoy escribiendo una novela. Tengo una pila de libros que tratan de todo, desde Física cuántica a Neurociencia, Arqueología o Filosofía.
-”¿Escribías de pequeño? ¿Inventabas tus propias historias?
-”Sí, siempre. Escribí mi primera historia con cuatro o cinco años y gané un premio. He sido narrador desde entonces. Mi problema mientras crecía era que no tenía la disciplina ni los conocimientos para terminar nada. Sólo después de mi breve aventura militar y de la universidad conseguí la constancia y la visión global que me permiten seguir una historia hasta su final.
-”¿Cómo escribes? ¿Planificas los libros desde el principio o vas escribiendo y decides lo que pasa a medida que lo haces?
-”Ambas cosas. No hago una planificación detallada, pero sí tengo un esquema con las líneas de acción principales, que cambia a medida que decido el orden de los acontecimientos. Me gusta tener libertad para cortar y cambiar según avanza la historia, además no escribo las tramas de forma lineal. Primero esbozo los capítulos, redacto diálogos y escenas y luego las uno y las ordeno con la ayuda de mi esquema.
-”¿Crees que tus novelas cambian la forma de ver el mundo de los lectores? Si pudieran hacerlo, ¿cómo te gustaría que fuera esa influencia?
-”Hmm, vaya, esas dos preguntas difíciles. Sería muy gratificante que mis lectores se sintiesen así. Por supuesto que mi intención es hacer pensar a mis lectores, y el resultado natural de eso es que extraen una conclusión, que puede o no alterar su visión del mundo. En general, todo lo que pretendo es que se diviertan barajando determinadas posibilidades mientras leen la historia. Si eso perdura y se aplica a su vida cotidiana en aspectos como que prestan más atención a una ciencia en particular o a un tema de la historia en el que me he centrado, eso solo puede ser bueno.