«-¦ mi propia incapacidad de vivir»
Todo lleva su tiempo
Blanca Riestra. Alianza Editorial, Madrid, 2009. 254 pp.
Matando al lisiado, me liberé del miedo y de la muerte, pero sólo por un instante. Porque de repente volví a mí y me di cuenta de que tenía las manos manchadas de sangre, y comprendí que volvía otra vez a ser yo mismo, que había regresado a mi propia incapacidad de vivir, a mi propia búsqueda de cosas que no existen».
En estas palabras de José Manuel Vilano, el narrador y protagonista, se podría condensar esta apasionante novela en que Vilano recuerda su vida en su confesión ante el juez. Una vida dura, la vida de la marginación, entre los «habitantes del inframundo», frente a la sociedad establecida: «Era un borracho -“dice-, un desheredado, un hombre sin familia, sin vida». Y la vida de un amor, el de Toñi, ya desde el pueblo, que transita por su vida también como la pauta permanente de la lucha interior por ser, por dejar de ser-¦ de este joven poeta bohemio y maldito. La obra -“leemos en la contraportada- es «mucho más que el relato de ese crimen y su correspondiente intriga. El amor y la locura, la pasión amorosa y el odio, la riqueza y la marginación, el sexo y la muerte son los ejes sobre los que discurre esta apasionante novela que toma la ciudad de Madrid [subrayo las divagaciones bohemias en París con el excéntrico monsieur Boccard] como escenario alucinante».
A la atracción inevitable desde el punto de vista argumental es necesario añadir algunas de las muchas cualidades de esta novela original, muy trabajada, desgarradora, a cuya lectura, fácilmente de un tirón , ayudan los capítulos breves, las excelentes y preciosas descripciones y retratos de personajes o ese ambiente onírico, surrealista, en los límites de la locura que ha creado para retratar con justeza, y con dureza, el ambiente de los bajos fondos.
Narrada, como queda dicho, en primera persona, subrayo la precisión del lenguaje como enriquecimiento de lo que cuenta, con una prosa rica, transgresora a veces, incitadora. Ácida y crítica en ocasiones, como no podía ser de otra forma, aunque recurra en ocasiones a una ironía fina pero elocuente.
Aunque Blanca Riestra es autora de otras tres novelas, premiadas, confieso que es la primera que leo. Y ha sido muy grata la sorpresa. Espero que no sea la última. Hay una auténtica narradora. No se la pierdan, por favor.