La primera vez
Un silencio fecundo de rugidos
acompaña a la tarde litoral y nubosa.
Es una playa mansa del Pacífico
frontera ensimismada
Costa Rica y los sueños.
Manzanillos de agua, heliconias gigantes
meciéndose en la brisa embriagada de agua.
De repente, el milagro:
dos papagayos rojos
rebasan el umbral de lo posible
y se materializan delante de mi pasmo.
El destello más puro de vida sin cadenas
majestuoso, instintivo
torrencial, sobrehumano.
Justo en este momento
yo soy un marinero de la Santa María
mirando Guanahani desde el mástil.
Yo soy Keats descubriendo
el Homero de Chapman.
Soy Neil Armstrong saltando
sobre la arena virgen de la luna.
Cada vez que mis ojos descubren algo nuevo
la humanidad entera ve por primera vez
la emoción del misterio.