JÓVENES PROMESAS. larastreadora de las tormentas
ESTÍBALIZ GASCÓN.. con sólo 25 años participa en un proyecto de I+D sobre predicción de tormentas. dice que sólo observarlas «ya es emocionante».

Estíbaliz Gascón realiza una investigación sobre las tormentas de verano.
Hace un año que trabaja como investigadora dentro del área de Física Atmosférica, perteneciente al departamento de Química y Física Aplicadas de la Universidad de León. Con sólo 25 años, y después de terminar sus estudios de Ciencias Ambientales, tiene claro a qué le gustaría dedicarse. Siente verdadera pasión por la «meteorología» y a pesar de su juventud ya ha participado en dos proyectos importantes.
Durante el invierno pasado formó parte del grupo leonés de científicos que desarrollan el proyecto Tecoagua, en la Sierra de Madrid, incluido dentro del un programa Cenit del Plan Nacional I+D. En él ha trabajado con una amplia variedad de instrumentación de toma de medidas de variables meteorológicos como un radiómetro multicanal, cámara de simulación de nubes, disdrómetros o sonda de aerosoles… Un proyecto coordinado por un grupo de científicos leoneses, al igual que en el que trabaja ahora desde Zaragoza. Se trata de un estudio de las tormentas que se producen en Aragón durante el periodo estival mediante tecnología de última generación. «Con ello, podemos dar la predicción de precipitaciones y tormentas en Aragón, así como realizar un seguimiento continuo y detallado de las mismas cuando éstas se producen», explica esta joven promesa de la ciencia. Así mismo, trabaja en la mejora de la predicción de este tipo de fenómenos, gracias a la amplia base de datos que acumula datos desde hace varios años. Una investigación que considera fundamental para iniciar el duro camino hacia el doctorado. «Esto, para mi, ha sido una gran oportunidad, ya que con estos mismos datos comenzaré mi tesis doctoral, pero he tenido la ventaja de poder trabajar experimentalmente un año antes de meterme en harina con el doctorado».
Estíbaliz Gascón asegura que los comienzos, de momento, «no han sido demasiado complicados» porque nada más terminar el máster en Meteorología en la Universidad de Barcelona tuvo la oportunidad de trabajar en este grupo leonés, incluso antes de finalizar la carrera. Al mismo tiempo reconoce que es «cuestión de suerte» en un mundo dónde hay mucha competencia y gente muy preparada. «En todos los trabajos quieren gente con experiencia, y a la hora de pedir becas, cada año se reduce la oferta. Aún así, hacerse un hueco en el mundo de la investigación no es fácil, requiere muchas horas de esfuerzo y, en ocasiones, da pocos resultados», asevera Estíbaliz Gascón que añade que trabajar en grupo y la colaboración entre todos los compañeros es lo que más motiva para seguir adelante.
Hoy por hoy está convencida de que su carrera será la investigadora. «Ahora que estoy metida en ello, estoy convencida que me gustaría vivir de la investigación y trabajar siempre que pueda en este campo. Esto ayuda, cuando tu trabajo antes era una afición», recalca.
En este año «puente» entre el fin de la carrera y el doctorado se ha tenido que desplazar a Madrid y a Zaragoza y será la antesala de lo que tenga que hacer cuando comience el tercer ciclo. Sin embargo también piensa en que poder quedarse fija en un lugar como León ayuda mucho a la hora de centrarse en la elaboración de la tesis doctoral. «Me encantaría poder irme al extranjero algunos meses, pero algo temporal; lo ideal sería poder trabajar en España, aunque no me importa demasiado la ciudad», recalca.
Siente la misma pasión por la meteorología que por las tormentas por lo que «no hay nada mejor que vivir de ellas». Lo que más le gusta a esta joven científica es poder observarlas, tomar medidas, hacer seguimiento de las mismas, etc. «Es emocionante», dice. También señala que es muy interesante disponer de instrumentación experimental. Así, reconoce que jamás hubiera imaginado poder controlar un radar meteorológico y muchísimos datos que facilitan mucho la labor investigadora.
Tiene claro que la investigación no está tan reconocida en España como se merece. «Me da mucha pena tener que ver compañeros que siempre han querido trabajar en esto y no hay becas suficientes, cada vez necesitas notas más altas y al final acabas buscando algún hueco en el extranjero», argumenta Estíbaliz Gascón.