Diario de León

el revés de la estadística

Alabama y Carolina del norte utilizan el wilfire analyst en el presupuesto político. Los efectos de los incendios forestales se calculan habitualmente en pérdidas. Pero la estadística tiene dos caras. Ver el lado positivo, el de lo que se ha evitado, sirve también para calcular los presupuestos que los políticos deben dedicar a las partidas de prevención.

María Jesús Muñiz Prieto
León

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Desde que la empresa leonesa Tecnosylva desarrolló y puso en funcionamiento el simulador de la evolución de los fuegos Wildfire Analyst su mercado ha crecido en todo el mundo, pero en Estados Unidos de forma muy especial. Ahora el simulador y el sistema de cálculo desarrollado por esta empresa ha encontrado nuevos usos, que han servido ya para que los políticos puedan aquilatar qué presupuestos dedican a la prevención, para evitar males mayores. Algo especialmente importante, especialmente en tiempos de crisis, cuando la «tijera de los recortes» amenaza todo gasto aparentemente innecesario.

Alabama ha sido el primer estado en utilizar este simulador no para controlar y prever el comportamiento de incendios forestales ya declarados, sino para calcular qué efectos tendría reducir sus efectivos y su presupuesto en este campo de cara al futuro. La empresa ubicada en el Parque Tecnológico de León ha traducido todos estos parámetros al «único lenguaje que entienden los políticos: a dólares».

En el caso de Alabama, el estudio ha consistido en calcular qué habría pasado si en cuatro de los incendios declarados en el Estado el número de efectivos y medios para controlar el fuego hubiera sido menor. Algo no desdeñable en un territorio que sufrió en el 2007, el ejercicio analizado, 4.476 incendios forestales, en los que ardieron 295.000 hectáreas. El presupuesto en aquel ejercicio fue de 11 millones de dólares, para algo más de 300 bomberos.

Uno de los incendios analizados se declaró en Saint Clair, y se quemaron 110 hectáreas tras la actuación de los medios disponibles. De no haber tenido esta infraestructura, el análisis de Tecnosylva calculó que hubieran ardido más de 6.700 hectáreas, habrían alcanzado diversos núcleos de población y hubiera sido necesario evacuar a más de 1.700 personas. Todo ello habría tenido un coste de más de 60 millones de dólares. En otro de los incendios analizados, el coste habría sido de más de 90 millones de dólares.

El resultado de estos informes y cálculos fue que el gobernador de Alabama, que había manifestado su intención de recortar sensiblemente los fondos destinados a la prevención de incendios forestales, mantuviera su presupuesto y conservara en su trabajo a más de 90 bomberos forestales a los que había anunciado su despido.

«Se trata de poner en valor el trabajo de los operarios que participan en estas operaciones», comenta el director general de la empresa, Joaquín Ramírez. «Cuando hablamos de incendios hablamos siempre del fracaso, de lo que cuestan, de las pérdidas. Pero hay un lado positivo: lo que se ha salvado, y lo que puede prevenirse para reducir los daños».

Una filosofía que ha llegado también a Carolina del Norte, cuyo gobierno encargó un estudio similar al de Alabama a Tecnosylva. «En este caso, en uno de los incendios analizados las pérdidas potenciales con un recorte de medios alcanzaban los 1.400 millones de euros, porque afectaba a un área residencial, con mucha población y muchos edificios».

El cálculo del «ahorro» que se consigue con un dispositivo eficaz de prevención y control de incendios se realiza sumado el precio de los edificios afectados, el coste de las evacuaciones de población, el CO2 emitido, la biomasa que se pierde, los valores ambientales afectados,... Todo aquello que se valora cuando se pierde.

Tecnosylva tiene intención de impulsar la difusión de este mecanismo a lo largo de los próximos meses en otros estados de Norteamérica, donde está teniendo una acogida muy favorable.

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