¡Socorro! No sé lo que hace mi hijo en Internet
CIBERÁGORA.JORGE CHINEACoordinador de Relaciones y DifusiónInteco
A veces, aun conociendo bien los temas tecnológicos, los mayores podemos fallar, al olvidar que los padres son los principales responsables de la educación de sus hijos… también en Internet.
Es un hecho que los jóvenes pasan una buena parte de su tiempo en Internet, bien sea por cuestiones educativas o por ocio. Según un estudio de EU Kids online , del 2011, los menores europeos de 9 a 16 años pasan, de media, 88 minutos al día en Internet. Por este motivo, es importante que los padres conozcan y se familiaricen con las nuevas tecnologías, ya que cuanto más conozcan Internet más efectivos serán asesorando a su hijos.
Las pautas que los padres deben tener en cuenta para orientar a sus hijos en un uso seguro de Internet parten de las mismas cuestiones que aplican a otros aspectos tecnológicos. ¿Establecen los padres un horario para ver la televisión en casa? ¿Les indican a sus hijos qué programas pueden ver en la televisión y cuáles no? ¿Sitúan la televisión en un lugar común de la casa, como es el salón?... Si en estas interrogantes se sustituye la palabra «televisión» por «ordenador» o «portátil» estará abordando algunas de las normas de seguridad en Internet básicas de cara a los menores.
Es muy importante que el inicio de los menores a Internet sea siempre de la mano de sus padres. Hasta cierta edad, los niños deben conectarse a la Red junto a sus padres y nunca solos para que, desde el inicio, aprendan pautas seguras de comportamiento en Internet. Por ello, es primordial fomentar el diálogo sobre hábitos de navegación y sus riesgos entre padres e hijos. Es importante que el menor sienta que, si le sucede algo extraño o que le incomode, puede decírselo a sus padres sin sentirse culpable. Además, la vigilancia de los padres les ayudará a mantener un espíritu crítico sobre la información que aparece en la Red ya que aprenderán que no todas las webs tienen la misma credibilidad.
Otro aspecto que los padres no deben olvidar es acordar unas normas de uso de Internet claras. En esta delimitación es importante que colaboren los hijos y que la decisión se tome de manera consensuada. Es particularmente bueno que los niños tengan reglas claras sobre lo que pueden o no hacer y deben conocer las consecuencias, especialmente respecto al tiempo de uso. De esta manera, el niño sabrá a priori a lo que atenerse. Tienen que saber que deben navegar de día y no de noche, y que el uso del ordenador entre semana debe ser justificado principalmente para la realización de trabajos escolares y no sólo por ocio.
Si los padres lo consideran oportuno, es una buena idea utilizar filtros de control de acceso a la Red que ayudan a evitar que los menores accedan a páginas de contenido inapropiado (para adultos, violento, xenófobo, etc.). En el mercado existen soluciones gratuitas y muchos proveedores ofrecen soluciones de este tipo. Pero este tipo de herramientas deben de ir acompañados de un punto educativo por parte de los padres cuando éstos detecten que acceden a contenidos poco acordes a su edad; prime la educación y el diálogo antes que el castigo.
Para facilitar a los padres la tarea de control, es necesario colocar el ordenador en una zona de uso común. Éste es un hábito útil para la supervisión tanto del tiempo de uso como del control de situaciones que puedan incomodarles como, por ejemplo, para detectar si sucede un caso de ciberacoso. No obstante, la supervisión variará según el grado de madurez del menor, ya que a mayor edad la autonomía del adolescente debe premiar sobre la supervisión.
Hay un punto que ningún padre debe pasar por alto si desea que sus hijos no tengan problemas en Internet. Hay que enseñar a los niños en qué consiste la privacidad y deben explicarles que los datos personales son información sensible que puede ser utilizada en su contra. La mejor manera de hacerles comprender esto es asemejarlo a la vida cotidiana. Al igual que nunca darían las llaves de casa a un desconocido, tampoco deben dar sus contraseñas de Internet a nadie. Si ve que utiliza redes sociales, este punto se vuelve aún más importante, y sobre todo que al igual que hay que «pensar antes de hablar», en Internet hay «pensar antes de hacer click» y preguntarse «¿quién va a acceder a esto que publico?, ¿me interesa que estas personas lo vean?».
Del mismo modo, deben hacerles entender que en la Red también hay que respetar a los demás. Que entiendan que detrás de un apodo hay personas, que también hay que ser educados con ellas y no ofenderlas ni herir sus sentimientos.
Aplicando estas normas y sentido común, los padres ayudarán a sus hijos a disfrutar de Internet.
Existe una web a disposición de padres —https://menores.osi.es— donde pueden encontrar más información, recursos y herramientas gratuitas que les serán de utilidad.