Seis campeones para una corona
Velocidad, genialidad y 20 escenarios para sellar un reto: el cetro mundial. El ‘Gran Circo’ arranca con el aliciente de saber si alguien es capaz desbancar a los Red Bull. También con el de reunir a seis campeones: Schumacher, Hamilton, Alonso, Button, Vettel y un Raikkonen que vuelve tras tres años ‘sabáticos’.

Los colores azul, rojo y amarillo de los Red Bull volverán a marcar la pauta en el Mundial del 2012. Vettel y Webber serán una vez más las referencias para el resto de gallos entre los que se encuentran Alonso, Hamilton y Button.
Seis campeones frente a fren-
te, un título y muchas incógnitas por despejar. Con estos ingredientes se presenta el Mundial de Fórmula 1 en el que Vettel, con el Red Bull, defiende corona frente a un reducido grupo de enemigos unidos por un mismo objetivo: acabar con la supremacía de la escudería de las bebidas energéticas que con un genio como Adrian Newey ha dominado con mano de hierro las dos últimas ediciones del ‘Gran Circo’.
Alonso, Hamilton, Button, Schumacher, Raikkonen y Vettel, con 14 títulos en sus vitrinas, concentran el luminoso cartel de presentación. Exponen la enjundia de sus apellidos y envuelven con su impacto el glamour de la Fórmula 1: coches maravillosos, lujo y poderío en la vuelta a los lugares más pujantes del planeta, exclusividad, derecho de admisión y las principales multinacionales de la tierra a bordo de los bólidos más rápidos que se han conocido.
Hay pocos cambios este año en materia técnica. La FIA suele simplificar los problemas. Cuando una escudería calza varias tallas más que las otras, la FIA elimina su ventaja a base de restricciones. Ha sucedido con casi todos. La F1 no admite una supremacía total y requiere igualdad, emoción y espectáculo para mantener su estatus. No habrá este curso escapes soplados, la pócima mágica de Red Bull (el gas seguía saliendo por los tubos de escape en las curvas aunque no acelerase el piloto y el coche era una bala en cada giro). Ahora los escapes soplan hacia arriba, no hacia la parte trasera del monoplaza, donde el difusor.
Pero en Red Bull ya se las han ingeniado para que el quebranto no sea excesivo. Al mando de las operaciones, Newey ya ha inventado un conducto en forma de canalón para que el aire que fluye desde los escapes se dirija hacia las esquinas del difusor trasero, la zona del coche que genera toda la adherencia a la pista. El misterio de la F-1: cuanto más se pega el coche al suelo, más rápido va.
A la estela de una escudería que ha conseguido la fórmula del éxito en pocos años se encuentran otras que a pesar de su historia se han visto desplazadas o al menos minimizados sus éxitos en las dos últimas entregas del Mundial. Se trata de Ferrari y McLaren. Porque aparte de este triunvirato apenas quedarán migajas para el esto en el podio. Tal vez Mercedes que con Schumacher apostará un año más por demostrar que su inversión puede dar resultados. Al menos alguno más goloso que el que ha cosechado hasta ahora. Porque ser el primero de los segundones no basta.
En cuanto a Ferrari, la Scuderia no muestra mejores sensaciones que la temporada precedente en la que sólo la calidad y ambición del español Fernando Alonso le salvó de un escenario sonrojante. La pretemporada no ha ofrecido detalles con los que poder mirar incluso más de cerca a Red Bull. La llegada de su nuevo ‘gurú’ Pat Fry parece que no ha tenido los resultados esperados aunque el Mundial es muy largo y desde Maranello algunos sospechan que se han guardado algunas cartas bajo la manga y si no en el estreno de Australia sí en los GP sucesivos podrían dar una sorpresa agradable a los millones de tifosi que sueñan con recuperar la gloria que no hace mucho rodeaba la puesta en escena de las balas rojas. El problema para Ferrari es que ha ideado un coche desde la nada, rompedor, que busca un nuevo punto de partida.
McLaren, la alternativa. Tal vez McLaren, la única escudería que ha ‘pasado’ de utilizar el ‘morro de pato’ (por motivos de seguridad este año la FIA ha limitado la altura de las narices antes de que en 2014 los nuevos coches con motores turbo tengan un morro definitivamente bajo. Por tanto, los límites de altura de los chasis permanecen invariados. Esto provoca este antiestético escalón en los monoplazas) se encuentre en mejor disposición de plantar cara a los Vettel y Webber. Cuenta con dos bazas a su favor: la ambición de Hamilton y en especial la fiabilidad de un Button que en el pasado mundial rindió mejor que su compañero, a priori con los galones de primer espada.
En cuanto a Red Bull, la escudería de las bebidas energéticas se concedió el lujo de exponer en las últimas sesiones de pretemporada un coche totalmente renovado, la versión pata negra con la que se presentarán en la maravillosa Melbourne. Red Bull ya se maneja con la elocuencia que le proporciona su nuevo liderazgo. Los observadores que manejan datos, ejecutivos de los equipos, sitúan a la escuadra de Vettel al mando del pelotón. Eso han detectado después de la pretemporada: Red Bull no sacará un segundo por vuelta a sus competidores, pero sigue en cabeza. Por detrás está McLaren, Ferrari y algo más lejos un grupo capitaneado por Mercedes que quiere pasar de ser clase media, Lotus, Williams, Toro Rosso y Sauber.
Con este panorama Vettel afronta un Mundial propicio para encaramarse por tercera vez consecutiva a lo más alto. No quiere despegarse de su corona hegemócica. Calidad y coche tiene para ello. También la ayuda de un Webber que ya ha asimilado que en Red Bull, salvo desfallecimiento de Vettel, su cometido es el de hacer de tapón con el resto de rivales, de no inquietar al ‘jefe de filas’ y pescar el mayor número posible de puntos para apuntalar el camino hacia el título de constructores.
Por detrás tres pilotos intentarán hacerse con las presas que no se coman en Red Bull. Alonso, por veteranía, consistencia y ambición, tendrá que aplicar su casta de campeón para intentar ‘mojar’ en algún gran premio donde la velocidad no sea vital. Eso sí, sus opciones pasan porque el Ferrari despierte de un letargo que dura ya varios años. El asturiano tendrá que lidiar para ello con el binomio Hamilton-Button. McLaren, al menos de cara a la galería, ha reconocido que ambos disponen de los mismos galones. Button se los ganaba el pasado año con un mejor resultado que Lewis aunque en la escudería británica puede pasar de todo.
Por detrás, Mercedes intentará hacerse con un pedazo de gloria de la mano de Schumacher y Rosberg. Más lejos quedan Lotus, Force India, Sauber y Toro Rosso. Williams, Caterham, la española HRT con Martínez de la Rosa como piloto referente y Marussia deberán luchar por su parte por intentar arañar algún punto con el que evitar el sanbenito de peor escudería del Mundial.