CARTELERA DE CINES
Rodrigo Leao, músico de altura

El portugués Rodrigo Leao acaba de publicar el disco ‘La montaña mágica’.
Crónica almudena gonzález
La música que hago se puede tocar en cualquier lado», afirma Rodrigo Leao, uno de los músicos portugueses más conocidos en todo el mundo, intuitivo y autodidacta, que ha buscado la simplicidad en su nuevo disco, La montaña mágica .
Tras su paso por el Teatro Cervantes de Málaga el pasado 15 de marzo, el cofundador del mítico Madredeus y poseedor de una sólida trayectoria en solitario con discos como A mae o Cinema , se presenta el 21 y el 22 de mayo en el Teatro Circo de Murcia y en el Teatro Calderón Haagen Dazs de Madrid, respectivamente. La montaña mágica se editó en Portugal el pasado noviembre y entró directamente en el número uno de ventas del país. Ahora, gira por media docena de países, desde Bélgica a Corea, pues Rodrigo Leao ha cautivado con su mezcla de pop, tango y música clásica a gentes tan dispares como Ryuichi Sakamoto o el Portishead Beth Gibbons. «Después de los discos anteriores más densos y con muchos invitados tenía la necesidad de ir a una mayor simplicidad, pero La montaña mágica es menos clásico», afirma.
Pero Leao no ha podido evitar contar con otros artistas en este disco, y de hecho, eso forma parte de las novedades de su última colección de doce evocadoras canciones. Así, ha incorporado por primera vez guitarra portuguesa (Rui Vinagre), bajo, guitarra eléctrica y batería, además de voces masculinas: el australiano Scout Mathew (que viajará con la gira española), el brasileño Thiago Petit y el portugués Miguel Filipe. No es habitual que Rodrigo Leao trabaje con voces masculinas (es más proclive a las femeninas), pero parece que tiene intención de seguir indagando. «Es una idea que tenía hace dos o tres años, y tengo ganas de componer más en esta línea», prosigue el músico, quien reconoce que tuvo la suerte de contactar con Thiago Petit —un nuevo talento emergente que tiene solo un disco en el mercado— justamente cuando ambos coincidían en Lisboa.
Parte del disco fue compuesto —como siempre, de forma «no premeditada»— en el caluroso verano de la región portuguesa de El Alentejo, un lugar donde Rodrigo Leao busca refugio ante «esta realidad y esta crisis tan grande». El libro de Thomas Man, La montaña mágica , estuvo muy presente en esos momentos, pero más bien, el título responde a una «montaña imaginaria», explicó este inquieto y experimental músico.