no tan fiable
Casi un millón de pasaportes biométricos son falsos, o no pueden ser verificados. Alrededor de un millón de pasaportes biométricos están falsificados sólo en Francia. En otros países, la identificación biométrica no acaba de resultar fiable. Ahora el Parlamento Europeo exigede nuevo larevisión del sistemade identificación.

El pasaporte biométrico sigue dando problemas a las autoridades, y no resulta tan fiable como cabría esperar.
Los datos biométricos no son tan seguros como se pensaba para la identificación de las personas. Y, desde luego, son más fáciles de falsificar de lo previsto. Así se deduce de los informes realizados en los últimos años en el seno de Parlamento Europeo, que han evidenciado no sólo la «falta de suficiente experiencia en el uso de nuevas tecnologías» sino el enorme volumen de documentos que han sido falsificados.
Además, según ha quedado de manifiesto en el Parlamento Europeo, muchas veces los pasaportes biométricos no son tan fiables como cabría esperar a la hora de garantizar la identificación de las personas.
El pasaporte biométrico o electrónico es un documento de identificación que no sólo utiliza el habitual papel de seguridad, sino que contiene una lámina de policarbonato con un circuito electrónico incrustado, que utiliza la biometría para autentificar la ciudadanía de los viajeros.
Al incorporar un chip RFID en el documento puede almacenarse información adicional, así como certificar la veracidad de los datos contenidos en él. Así se pretende que sea «virtualmente imposible» crear identidades falsas.
La biometría se ha utilizado para aplicar técnicas estadísticas y matemáticas sobre los rasgos físicos o de conducta de las personas, con el objetivo de identificar a los individuos y poder verificar esta identidad.
Los rasgos más utilizados son las huellas dactilares, las retinas, el iris, los patrones faciales, la fisiología de la palma de la mano,... También se utilizan otros rasgos, como la firma o el paso; así como la voz.
En el caso de la Unión Europea, en el 2004 se aprobaron las normas para las medidas de seguridad y datos biométricos en pasaportes y documentos de viaje expedidos por los estados miembros, con el objetivo de conseguir documentos de viajes más seguros y establecer, según el Parlamento Europeo, «un vínculo fiable entre el pasaporte y su titular real, garantizando así una mayor protección contra el uso fraudulento».
Sin embargo, la fiabilidad de este sistema para los viajeros no sólo se limita al documento, según ha quedado de manifiesto en el debate del parlamento. «Todo el proceso, desde la presentación de los documentos necesarios para la emisión del pasaporte, pasando por la recopilación de los datos biométricos hasta el control y la correspondencia de dichos datos en los puestos de control fronterizos, es importante. Es inútil reforzar el nivel de seguridad del pasaporte si se siguen permitiendo puntos débiles en otras partes de la cadena».
La evidencia de que esos puntos débiles existen ha quedado constatada reiteradamente. De hecho, durante una revisión del sistema en el 2008 la UE constató la insuficiente experiencia en el uso de las nuevas tecnologías, y la «persistencia de demasiados problemas en relación con aspectos como la fiabilidad y a utilidad de las impresiones dactilares en los niños y personas de edad avanzada; el grado de confianza en el proceso de recogida de los datos biométricos; los posibles fallos en los sistemas de identificación y las disparidades en cuanto a los documentos que deben presentarse y cómo se emiten estos en los distintos países.
Durante tres años las autoridades europeas han revisado el sistema para solucionar estos aspectos, pero ahora el grupo popular solicita que se examinen de nuevo las normas para solucionar los problemas que existen. De hecho, se ha detectado que en Francia hay entre 500.000 y un millón de pasaportes biométricos falsos, y en los Países Bajos muchas huellas no son verificables.