Diario de León

Innovación, tecnología y libros de texto

TECNOLOGÍA RACIONAL. LUIS PANIZO ALONSO Profesor del área de Arquitectura y Tecnología de Computadores de la ULE

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Está claro que las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones están presentes en todos los aspectos de nuestras vidas … bueno, no exactamente. Hay entornos que se resisten a esta invasión contra toda lógica.

Todos los años por estas fechas me pregunto cómo es posible que seamos partícipes de un decepcionante ardid, consensuado por editoriales y colegios, con la aquiescencia de los responsables educativos de todos los niveles. No puedo comprender, y menos aún en los actuales momentos, que se siga materializando el protocolo de la compra de los libros de texto en la forma que se viene desarrollando desde hace muchos años. ¿Es posible que nadie se oponga a este oprobioso montaje que en ningún caso beneficia al sistema educativo?

Estoy de acuerdo que tiene beneficios colaterales a los que no me opongo. En este sentido nada tengo que decir de los beneficios que legítimamente obtienen las tiendas que ponen a la venta los textos con un escaso margen comercial, ni a lo que cobran los autores intelectuales, faltaría más. Pero no puedo callarme con respecto al procedimiento que autoriza a cambiar de texto cada cuatro años y en realidad se sustancia en modificaciones mínimas. O ante ese irritante hábito de escribir sobre el propio texto con objeto de invalidarlo para el siguiente uso. O sobre ese fraude de ley que se ha venido utilizando para revertir sobre los propios centros docentes parte de los márgenes comerciales de la venta de determinados textos.

Mi pregunta es: ¿no es posible utilizar las tecnologías de las que disponemos hoy en día para beneficio de todos?

En este sentido me gustaría presentar y defender una propuesta que sin duda no es perfecta, ya que no tiene en cuenta algunos aspectos como la denominada brecha digital, presente por desgracia en algunos sectores de nuestra sociedad, pero que puede servir como punto de partida.

En primer lugar, se trataría de que cada estudiante dispusiera de un dispositivo de lectura y escritura con posibilidad de acceso, a juicio del profesor, a Internet, con los recursos educativos necesarios para abordar un determinado curso. Estos recursos podrían ser generados por las editoriales, con un cambio de modelo de negocio, y por los propios profesores o centros, si fuera el caso. Todo ello debidamente pagado y reconocido. Evito determinar el tipo de dispositivo, pero no cabe duda de que existen múltiples tecnologías que cubrirían con creces las necesidades a un precio que está descendiendo día a día. Las tabletas digitales, los libros electrónicos, los recursos educativos de calidad en diversos portales web, las aplicaciones en código abierto desarrolladas por los mejores expertos mundiales en educación, la experiencia adquirida en este sentido por los centros más prestigiosos del mundo… en fin, está claro que disponemos de materiales tangibles e intangibles para poder llevarlo a cabo con garantía de calidad.

¿Qué ocurre con el resto de actores? Los centros educativos deberían estar a lo suyo, seleccionar los materiales y recursos, tanto comerciales como de libre uso y proveer las infraestructuras necesarias para su acceso, incluso como ya hacen varios centros, cobrando por ello su justo precio. Las editoriales serían las responsables de cuidar de la creación y calidad de esos recursos, actualizando los mismos y velando por la correcta edición y por el pago de los derechos de autor. Lo que peor encaja es el papel de las librerías, que deberían participar creando sus propios portales de distribución de contenidos, tal y como ya ocurre con el portal todoebook.com.

Claro que todo esto necesita cambiar modelos de explotación de empresas y comercios, preparar protocolos, actualizar herramientas … en una palabra, innovar.

Como dice Justo Nieto en su libro Y tú …, ¿innovas o abdicas? , «la innovación consiste en usar todo el conocimiento que se pueda conseguir, para construir un proceso que lleve a la meta de progreso deseada, sabiendo que cada proceso de innovación es específico para cada caso …». Estimo que deberíamos tener claro que en las actuales circunstancias no cabe la abdicación.

No hemos hablado del estudiante y de las ventajas que esto le podría suponer. Algunas, que a mí me parecen particularmente irritantes, son tan obvias como evitar tener que arrastrar esa maleta de libros diariamente. Otras son el acceso a lo último en recursos específicos para su formación, la comodidad, la integración, la accesibilidad (alguno de estos recursos están adaptados a estudiantes con diversidades funcionales). Y como no, el atractivo que tiene para la juventud todo lo que implique un acercamiento a las TIC.

Sin duda que esta argumentación tiene zonas oscuras y aspectos negativos que he evitado, pero si estás tan irritado como yo cuando he tenido que pagar por tres libros (uno por trimestre) de grafomotricidad para un niño de 3 años, 93,75 euros y no añade nada sustancialmente mejor a las cartillas Rubio de escritura, supongo que se me permita cierta licencia. ¿O no?

tracking