Diario de León

La historia del maletín perdido

ciberágora. Héctor R. Suárez Técnico de Innovación y experto en Seguridad - Inteco

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León

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Un hombre se sube a un taxi. Tras una intensa y larga jornada de trabajo desea llegar a casa lo antes posible, extenuado se sube al asiento trasero y le pide al taxista que le lleve a casa. El día es lluvioso y las ganas de conversar, preocupado por la agenda de los próximos días, le impiden entablar una charla distendida. Al entrar en casa un mal pálpito le invade, cree haberse dejado el maletín en el taxi, lo comprueba, mira a su alrededor y se hace consciente de ello. Un frío sudor le recorre el cuerpo.

El taxista, tras dejar al pasajero, emprende camino a su parada habitual, de camino se percata de que en el asiento trasero hay un maletín, caro, de piel. Lo recoge y lo mira con detenimiento, recapacita sobre su contenido, no le importa mucho porque sabe por experiencia que suelen ser papeles y algún que otro cachivache, aunque éste es de buena calidad y sabe que cuando menos, caro. Honrado como es, y sabiendo que es más el perjuicio al pasajero de perderlo que la esperanza de obtener algo valioso por él, vuelve al destino, llama a los timbres hasta dar con el viajero. Con cara sorprendida y de alegría contenida, le da las gracias y una buena propina.

Esto sucede todos los días, en todas partes, en todos los medios de transporte, en cafeterías, museos, etc. y suele presentar algún disgusto cuando por un motivo u otro, el maletín o la bolsa no vuelven a su propietario... pero este caso era especial. Pongamos datos. Lugar: Londres. Pasajero: un teniente de la Royal Air Force, fuerza aérea británica. Fecha: 1 de junio de 1944. Contenido del maletín: los planes de desembarco del día D.

Esto nos plantea cómo podemos proteger la información de los aparatos que salen de nuestro hogar, como teléfono, tablet, ordenador…o cualquier aparato que tenga información, como los olvidados USB y discos duros portátiles. Nuestros datos en Inteco nos revelan que casi el 20% de las personas han perdido un dispositivo móvil o a un 15% les es robado en algún momento su portátil o teléfono fuera del hogar.

Pero ¿y si por cualquier motivo el dispositivo desaparece de nuestro lado, bien porque lo hemos perdido o nos lo han robado? ¿Qué podemos hacer?

Debemos prevenir: lo más importante es que debemos pensar en medidas preventivas desde este mismo momento, antes de que se produzca el hecho, y para ello debemos aplicar el siguiente principio: la prevención no está destinada a indicarnos cuándo se va a producir el hecho o si va a producirse, si no que su objetivo es, considerando que en un futuro cercano va a producirse este hecho con total seguridad, ¿cómo podemos evitarlo o minimizar el daño que implica?

Allá van las medidas: la primera es recuperar la información de nuestro dispositivo. Salvo que vuelva a nuestro poder, y la mayor parte de las veces esto no va a ocurrir, debemos dar por perdida la información contenida en él. En este caso la única medida útil es haber realizado una copia de seguridad de su contenido, una copia de la información, que no aplicaciones; hay que guardar documentos, fotografías, archivos, lista y datos de contactos, etc. y haberla dejado depositada en otro lugar físico como, por ejemplo, nuestro hogar.

En segundo lugar tenemos que evitar que se acceda a la información, así que para ello hay que establecer contraseña al mismo. Para ello podemos utilizar pin numérico, sistemas de pin visuales, como coordenadas de puntos, o sistemas biométricos. No lo compliquemos, con un pin o un sistema de coordenadas es más que suficiente. Eso sí, debemos obligar al sistema a que pida dicha contraseña tanto al encender el dispositivo como al volver a reiniciar su uso tras dejarlo unos minutos sin actividad. Evidentemente, no es la medida definitiva de seguridad, existen métodos para que alguien con conocimientos pueda extraer la información de un dispositivo portátil, pero ya dificulta en gran medida el uso que pueda realizar del mismo el 99% de terceros ajenos a nosotros.

En último lugar, complementario de las anteriores, hay que proteger la información una vez se accede. Si se ha podido acceder para protegerlo la única solución reside en la encriptación de los datos contenidos en él. Y no olvidemos nuestros usb y discos portátiles, sobre los que no adecuamos las medidas casi nunca. Este proceso es sencillo, aunque no lo crean, cuesta cero euros y existen aplicaciones gratuitas que los realizan con seguridad.

Para conocer cómo hacerlo en detalle u obtener las aplicaciones estamos en nuestra web inteco.es o en la osi.es de la Oficina de Seguridad del Internauta.

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