tecnología GPS, con seguridad
ciberágora. Juan Delfin Peláez Técnico Dirección de Operaciones Inteco
Los dispositivos electrónicos de localización mediante tecnología GPS o mediante celda GSM, que actualmente tiene una cobertura en torno al 92% de la superficie nacional, permiten a los portadores de estos aparatos estar permanentemente monitorizados durante el tiempo que tienen operativos los dispositivos. Esto nos permite poder enviar y recibir información en tiempo real a sistemas de monitorización, redes sociales, etc. con los consiguientes riesgos en la seguridad de la información, entre ellos el riesgo de que estemos siendo controlados por alguien no autorizado por nosotros.
La precisión de estos dispositivos, en la mayoría de los casos, permite obtener la coordenada exacta de dónde estamos ubicados mediante tres valores: longitud, latitud y altura y posibilita una gran cantidad de aplicaciones basadas en mapas, para el cálculo de rutas, distancias y tiempos de llegada en función de la velocidad de la marcha y darnos información de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor.
Esta nueva forma de comunicación e intercambio de información entre el emisor, que emite su mensaje (localización), y el receptor, que procesa esta información y que puede generar eventos en relación a la información recibida, tiene múltiples ventajas para la sociedad pero se deben tener en cuenta los riesgos de seguridad para hacer esta tecnología más confiable y poder explotar los beneficios que aporta.
Los fabricantes de dispositivos y aplicaciones basadas en geolocalización son los principales responsables de considerar todos los aspectos de seguridad de los dispositivos y aplicaciones que ponen en el mercado teniendo en cuenta las dimensiones básicas de seguridad inherentes a la propia información transmitida. Al estar íntimamente ligados a una persona concreta, existe una identificabilidad directa e indirecta del usuario, esta información se considera dato personal por la Agencia de Protección de Datos. En algunos casos incluso esta información puede revelar detalles íntimos sobre la vida privada de su propietario y permitir obtener patrones de conducta del titular del dispositivo para crear perfiles.
Como primera medida de seguridad, estos dispositivos, por defecto, tienen que estar apagados y es el propio usuario el que conscientemente tiene que activarlos específicamente para transmitir su localización y de igual manera, de una forma fácil y sencilla, el usuario pueda desactivarlos. Igualmente, el usuario debe ser informado con regularidad de que está siendo monitorizado y la finalidad para la cual se está recogiendo la información y los usos que se está haciendo de ella.
Teniendo en cuenta todas las consideraciones expuestas anteriormente, son múltiples los beneficios que nos aportan los sistemas de localización tanto en nuestra vida cotidiana –—nos ayuda a encontrar sitios a los que antes solo hubiéramos llegado tras descifrar los complicados mapas de carretera de 500 páginas— como en situaciones más concretas en las cuales se pone de manifiesto que la tecnología puesta al servicio de la sociedad aporta un gran valor público. Este es el caso de los dispositivos de alejamiento con tecnología GPS en el ámbito judicial para la lucha contra la violencia de género que, mediante resoluciones judiciales, posibilita la adopción de medidas de protección y seguridad. Las medidas penales, como la prohibición de aproximación del agresor a la víctima mediante instrumentos tecnológicos adecuados para verificar las distancias de alejamiento dictaminadas, normalmente superiores a 500 metros, permiten a las mujeres víctimas de violencia de género protección y ayuda..
El sistema de localización GPS —que porta el penado— está conectado con un dispositivo de alerta móvil —que se entrega a la víctima— de manera que, en caso de que el penado se acerque físicamente a la misma, se activen unos protocolos de actuación para comunicar la situación a la Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y a la propia víctima y adoptar, de este modo, las medidas de protección oportunas.
Para garantizar que estos sistemas de protección mediante GPS funcionan correctamente se realizan constantes pruebas y ensayos sobre los mismos, realizados por laboratorios y organismos que permiten confirmar que la tecnología funciona conforme a lo esperado y que estos dispositivos cumplen con todas las medidas de seguridad, necesarias para la prestación del servicio.
A medida que la tecnología avanza, y sobre todo la ligada a dispositivos móviles inteligentes o smartphones, se incrementan los beneficios que aporta a la sociedad para construir un mundo más seguro y confiable, pero todos estos avances deben realizarse de forma que garanticen el derecho a la intimidad personal y cumplan con todos los requisitos técnicos y legales establecidos.