Diario de León
Las pruebas se realizaron en la carretera leonesa LE-321.

Las pruebas se realizaron en la carretera leonesa LE-321.

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nuria gonzález | león
León

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La carretera LE-321 ha sido el escenario en el que se ha probado el nuevo producto, desarrollado dentro del programa Vialcyl, para disolver la nieve y el hielo en las carreteras. Sería el primer sustitutivo de la sal que produce importantes daños en el asfalto que se traducen en importantes repercusiones económicas.

Este proyecto, en marcha desde el 2009, trata de encontrar nuevos fundentes, basados en productos que tienen importante presencia en Castilla y León, como melazas de la industria azucarera, residuos del proceso vitivinícola o salmueras y lactosueros procedentes de las empresas lácteas.

Tras varios años de trabajo, el equipo de Gestión Sostenible del centro tecnológico Cartif de Valladolid y el equipo de vialidad invernal de la empresa Collosa, que coordina el proyecto, han probado con éxito las nuevas mezclas en la carretera autonómica LE-321, en la provincia de León. Finalmente, se han obtenido resultados muy prometedores con dos corrientes excedentarias de la fabricación de azúcar.

Este estudio se enmarca en la tarea de sostenibilidad y ciclo de vida de las infraestructuras viarias, una de las siete que conforman el proyecto. Carlos García y Cristina Pardo, investigadores del Servicio de I+D+I de Collosa, explican que frente a los procesos tradicionales, en esta área se van a estudiar las posibles ventajas que conllevan nuevos métodos «como la incorporación de nanomateriales para dar mayores prestaciones al mortero convencional». Por ejemplo, se prevé incorporar a las salidas y entradas a túneles nanopartículas de dióxido de titanio, para absorber agentes contaminantes como los óxidos de nitrógeno (NOX) procedentes de los gases de escape de los vehículos.

Otras tareas del proyecto se centran en el desarrollo de nuevos materiales para mezclas asfálticas o en la seguridad y la señalización. En este ámbito, trabajan en la automatización del proceso de pintado, que en la actualidad se desarrolla de forma imprecisa y poco adecuada para la seguridad de los operarios. También se indaga en pinturas «inteligentes», capaces de cambiar de color en caso de intenso frío para avisar a los conductores del peligro de la formación de placas de hielo.

Por otro lado, los investigadores avanzan en la inspección de las carreteras a través de sensores. Este apartado contribuiría a la correcta señalización en cuanto al estado del firme y en temas de vialidad invernal. La sal tiene, también en este apartado, un papel protagonista.

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